2026-10-09

Flybondi debe $610.000 millones y busca evitar el cierre definitivo

Flybondi se presentó en concurso preventivo con deudas por $609.589 millones y patrimonio negativo. La empresa busca negociar con acreedores y retomar los vuelos.

Flybondi acumula deudas por $609.589 millones y un patrimonio neto negativo de $433.485 millones, pero sostiene que todavía puede recuperar su actividad y evitar el cierre definitivo. La aerolínea low cost presentó un pedido de concurso preventivo ante la Justicia, en el que detalló sus problemas financieros, los incumplimientos con proveedores y el deterioro de su operación, que llegó a una fuerte reducción de los vuelos durante 2026.

Según la documentación presentada por FB Líneas Aéreas S.A., la razón social de la compañía, los pasivos superan ampliamente el valor de sus activos. Al 28 de septiembre de 2026, la empresa declaró bienes y derechos por $176.103 millones, frente a obligaciones por casi $610.000 millones. La diferencia refleja la profundidad de una crisis que, de acuerdo con el propio expediente, se volvió insostenible durante marzo de este año.

Pese a ese escenario, la compañía argumenta que conserva una estructura empresarial que podría permitirle retomar las operaciones. Entre los elementos que considera fundamentales figuran sus trabajadores especializados, los sistemas de reservas, los contratos y las habilitaciones regulatorias necesarias para desarrollar la actividad aerocomercial.

Las deudas y los números que explican la crisis

El pasivo de Flybondi incluye obligaciones comerciales, compromisos laborales, deudas fiscales y previsionales, además de pagos pendientes vinculados con el funcionamiento cotidiano de la aerolínea.

Entre los conceptos informados ante la Justicia aparecen $21.528 millones en sueldos por pagar y $32.833 millones en aportes y contribuciones pendientes. La presentación también incorpora una nómina de 826 empleados, entre pilotos, tripulantes de cabina, técnicos, mecánicos, personal de rampa y administrativos.

El deterioro financiero venía de antes. Durante 2025, aunque la empresa registró una ganancia contable de $1.028 millones, sus actividades operativas consumieron $102.593 millones de efectivo. Para sostener el funcionamiento, recurrió a aportes de capital por $75.899 millones y tomó nuevos préstamos por $25.216 millones.

Los balances de ese ejercicio ya advertían sobre una incertidumbre significativa respecto de la continuidad de la compañía.

A las dificultades financieras se sumó la pérdida de pasajeros. Mientras el mercado aerocomercial argentino transportó 33,3 millones de personas durante 2025, un crecimiento interanual del 13,2%, Flybondi pasó de 4.020.942 pasajeros en 2024 a 3.656.887 en 2025. La caída fue del 9,1%, según los datos incluidos por la propia empresa.

Los ingresos netos por pasajes también disminuyeron, en torno al 14,5%, lo que redujo los recursos disponibles para afrontar los costos operativos.

Menos aviones disponibles y una caída abrupta de los vuelos

En la presentación judicial, Flybondi ubica los primeros antecedentes de la crisis en 2024, cuando comenzaron a acumularse problemas operativos, cancelaciones y gastos adicionales por reprogramaciones y atención a pasajeros.

Durante 2025 se agravó la disponibilidad de aeronaves. En julio, la compañía tenía un promedio de 11,33 aviones operativos sobre una flota de 14. Para diciembre, esa cifra había bajado a nueve.

La situación empeoró en 2026. En marzo, el promedio de aeronaves operativas era de 5,33 sobre una flota de 13, mientras que en julio había descendido a apenas 2,67.

La menor cantidad de aviones disponibles redujo la oferta de vuelos y los ingresos, pero no eliminó los costos necesarios para mantener la estructura. Durante el primer semestre de 2026, los gastos mensuales de mantenimiento oscilaron entre US$ 1,66 millones y US$ 2,59 millones.

La empresa describe un círculo difícil de revertir: la caída de los ingresos complicó el pago del mantenimiento y de los proveedores esenciales; a su vez, los incumplimientos limitaron el crédito comercial y dificultaron recuperar aeronaves para volver a operar.

La magnitud del retroceso quedó reflejada en los registros de vuelos. Flybondi pasó de realizar 2.836 servicios en enero de 2026 a 1.013 en abril y apenas 134 en julio. Ese último mes había programado 722 vuelos, pero canceló 588.

Entre enero y julio, la cantidad de vuelos realizados se redujo un 95,3%, mientras que los ingresos netos por pasajes cayeron aproximadamente un 91,2%, de acuerdo con la información incluida en el expediente.

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El contraste es marcado frente al plan de expansión anunciado en diciembre de 2025. En ese momento, la compañía había proyectado incorporar 35 aviones de Boeing y Airbus, con una inversión estimada en US$ 1.700 millones, tras el ingreso de COC Global Enterprise como inversor mayoritario en junio de ese año.

Sin embargo, mientras proyectaba ampliar su flota, enfrentaba dificultades para mantener operativas las aeronaves que ya tenía.

Flybondi sostiene que en marzo de 2026 sus problemas dejaron de ser una dificultad transitoria de liquidez y se transformaron en una imposibilidad persistente de cumplir con las obligaciones exigibles mediante sus recursos habituales.

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Los proveedores que reclaman pagos

La crisis también alcanzó a empresas que prestaban servicios indispensables para la operación. En el expediente figuran reclamos de proveedores de asistencia aeroportuaria, transporte, tecnología y otros servicios.

Entre los montos detallados aparecen $344,4 millones reclamados por New Air Fly Service; $129,9 millones por Transportadora de Caudales Juncadella; $118,8 millones por La Nueva Metropol, y $112,2 millones por Swissport Argentina. También se mencionan deudas con Bullmetrix y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

Uno de los casos relevantes es el de YPF, que reclamó una deuda vencida de US$ 880.705 y $358.580 al 18 de junio de 2026. La petrolera advirtió sobre la posibilidad de modificar las condiciones comerciales y exigir el pago anticipado del combustible, una alternativa que habría agregado presión sobre las finanzas de la aerolínea.

Otra intimación correspondió a Escala 24x7, proveedora de servicios tecnológicos, que informó una deuda de US$ 164.424 y comunicó la suspensión del acceso a infraestructura alojada en Amazon Web Services (AWS).

A esos reclamos se sumaron pedidos de quiebra y acciones judiciales de empresas que buscaban recuperar sus créditos. Según la presentación, Flybondi intentó sostener la actividad mediante renegociaciones, pagos parciales y acuerdos para reprogramar vencimientos, pero esas medidas dejaron de ser suficientes.

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Por qué la empresa asegura que todavía puede volver a volar

En su presentación, Flybondi sostiene que la interrupción de los vuelos no significa necesariamente que la empresa haya desaparecido como organización ni que sea imposible recuperar su actividad.

La compañía afirma que conserva personal especializado, estructura técnica y administrativa, sistemas de reservas, contratos y permisos regulatorios. Según su argumento, esos recursos tienen un valor económico que podría preservarse mediante una reorganización, en lugar de liquidar por separado los distintos componentes del negocio.

El concurso preventivo apunta a ordenar las deudas acumuladas y establecer un marco para negociar con los acreedores. La empresa busca distinguir las obligaciones anteriores a la presentación judicial de los gastos que eventualmente sean necesarios para sostener una operación futura.

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En ese planteo, la continuidad de la estructura también aparece vinculada con la preservación de los puestos de trabajo. La nómina incorporada al expediente registra 826 empleados, cuya situación queda atravesada por la crisis financiera y la posibilidad de una eventual reactivación.

El proceso judicial no garantiza, por sí mismo, que la aerolínea vuelva a operar. Para hacerlo, deberá superar las restricciones financieras y resolver los problemas que afectaron la disponibilidad de aeronaves, el mantenimiento y los servicios de sus proveedores.

Por ahora, Flybondi intenta evitar que el concurso preventivo derive en una liquidación de sus activos. Con pasivos que superan ampliamente sus bienes y una actividad fuertemente reducida, el desafío será convertir la reorganización de sus deudas en una alternativa viable para recuperar los vuelos y sostener su estructura empresarial.

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