Un barco que partirá desde Chile rumbo a Malvinas encendió la preocupación por un posible conflicto con Argentina
Un buque comercial que tiene previsto partir desde Punta Arenas, en el sur de Chile, rumbo a las Islas Malvinas en noviembre abrió un nuevo foco de tensión entre Santiago y Buenos Aires. El viaje del Danstar, que busca establecer una ruta marítima de abastecimiento para el archipiélago, generó preocupación en sectores políticos chilenos ante la posibilidad de que las autoridades argentinas intervengan durante su recorrido.
Según un reportaje de la Unidad de Investigación del medio chileno BioBioChile, fuentes de inteligencia consultadas advirtieron sobre un eventual “evento crítico” si la embarcación es interceptada por la Prefectura Naval o la Armada Argentina. Sin embargo, hasta el momento no existe información pública que confirme que el Gobierno argentino haya decidido detener el buque ni que ese incidente vaya a producirse.
La controversia se produce en un contexto sensible para la relación bilateral, atravesada por diferencias sobre la soberanía en el extremo austral y por la posición histórica de Argentina respecto de las Islas Malvinas.
Qué transportará el buque Danstar hacia Malvinas
El barco pertenece a la empresa chilena Easter Island y tiene previsto trasladar alimentos, frutas, verduras, vinos, materiales de construcción, gas licuado y repuestos. La iniciativa busca establecer una conexión comercial más directa entre Punta Arenas y Puerto Argentino, con el objetivo de reducir los costos logísticos del abastecimiento de las islas.
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, defendió el proyecto y sostuvo que se trata de un acuerdo entre privados. También señaló que la embarcación no llevaría bandera chilena, un aspecto que forma parte de las discusiones sobre las implicancias diplomáticas de la operación.
Según el jefe comunal, la nueva ruta permitiría competir con el abastecimiento que actualmente llega desde Uruguay. Además, estimó que las Islas Malvinas tienen un poder de compra anual de unos 20 millones de dólares, un mercado que podría beneficiar a los proveedores de la región de Magallanes.
A fines de septiembre, una delegación de alrededor de 40 empresarios británicos viajó a Punta Arenas para mantener reuniones comerciales con proveedores chilenos. El primer viaje del Danstar fue previsto para noviembre.
La advertencia que surgió en el Congreso argentino
La posibilidad de una intervención argentina tomó mayor relevancia después de que Fernando Morales, presidente de la Liga Naval Argentina, planteara ante comisiones de la Cámara de Diputados que el paso del buque podría ser evaluado bajo el concepto de tránsito no inocente.
Morales mencionó el artículo 19 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), que establece las condiciones bajo las cuales el paso de una embarcación por el mar territorial de otro Estado se considera inocente.
Según su planteo, si las autoridades argentinas entendieran que el recorrido representa una amenaza para la soberanía nacional, podrían considerar que no se cumplen esas condiciones. También advirtió sobre las consecuencias que tendría una eventual intervención en aguas del Atlántico Sur.
La discusión está relacionada con el Decreto 256, dictado por Argentina en 2010, que establece la necesidad de contar con autorización previa para los buques que naveguen entre el territorio continental argentino y las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
El alcance de esa normativa y su relación con las reglas internacionales de navegación forman parte del debate jurídico y diplomático en torno al viaje.
La discusión sobre la relación entre el buque y el proyecto petrolero Sea Lion
Uno de los puntos de mayor controversia es si el Danstar podría transportar suministros destinados al proyecto petrolero Sea Lion, que busca desarrollar la explotación de hidrocarburos en aguas próximas a las Islas Malvinas.
La iniciativa está vinculada con las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration y enfrenta el rechazo del Gobierno argentino, que cuestiona las actividades hidrocarburíferas desarrolladas sin su autorización en el área en disputa.
El presidente de la Liga Naval Argentina sostuvo que el buque llevaría insumos para ese emprendimiento. Sin embargo, Louise Ellis, subdirectora de Desarrollo Económico de las islas, negó esa versión en declaraciones a France 24.
Ellis afirmó que la nueva ruta fue concebida para atender las necesidades de consumo de los habitantes de las islas y que no trasladaría suministros críticos para Sea Lion.
La diferencia entre ambas versiones es relevante para el debate sobre el carácter del viaje, aunque el contenido efectivo de la carga deberá determinarse a partir de información verificable sobre la operación.
Qué dicen los especialistas sobre una posible interceptación
Desde Chile, el excomandante en jefe de la Armada Julio Leiva había advertido que la apertura de la ruta podía generar dificultades con Argentina. No obstante, sostuvo que las autoridades diplomáticas deberían haber contemplado distintos escenarios para resolver las diferencias.
Por su parte, Luis Valentín Ferrada, profesor de Derecho de la Universidad de Chile e investigador del Instituto Milenio BASE, señaló que existen límites jurídicos a la posibilidad de impedir la navegación del buque.
Entre los argumentos que mencionó figuran las disposiciones de la Convemar sobre el paso inocente y el Tratado de Paz y Amistad firmado por Argentina y Chile en 1984, que contempla garantías para la navegación por las aguas jurisdiccionales vinculadas al estrecho de Magallanes.
El análisis jurídico gira en torno a la aplicación de esas normas al recorrido previsto y a las características concretas de la navegación. La interpretación de las disposiciones internacionales y las circunstancias del viaje serían determinantes ante una eventual controversia.
Chile pidió analizar el caso en el Senado
La situación llegó también al Congreso chileno. El senador por Magallanes Alejandro Kusanovic solicitó que las comisiones de Defensa Nacional y de Relaciones Exteriores sesionen de manera conjunta y secreta para evaluar las posibles consecuencias del proyecto.
El legislador aclaró que la preocupación surgió a partir de información difundida por la prensa y que no existen datos públicos suficientes para afirmar que Argentina haya decidido interceptar la embarcación.
Kusanovic también pidió tener en cuenta el impacto que una escalada diplomática podría generar sobre los vínculos comerciales, familiares y de conectividad entre la región chilena de Magallanes y la Patagonia argentina.
Por ahora, el viaje del Danstar continúa previsto para noviembre. La principal incógnita pasa por las condiciones en las que se realizará la navegación y por la respuesta que puedan adoptar las autoridades de ambos países ante una operación comercial que involucra una ruta hacia las Islas Malvinas, cuya soberanía reclama Argentina.