2026-10-21

Una historia de superación en Neuquén

Vive en la calle, estudia el Código Penal y sueña con ser abogado

Matías González estudia en un banco de la calle Juan B. Justo al 200, en Neuquén capital. Su historia conmovió a una vecina que busca visibilizar su esfuerzo y generar una red de acompañamiento para el joven.

Matías González vive en la calle y duerme en un banco de la calle Juan B. Justo al 200, en Neuquén capital. Allí, en medio de las dificultades cotidianas, dedica parte de su tiempo a estudiar y alimentar un sueño: convertirse en abogado.

La escena llamó la atención de una mujer que caminaba por el lugar mientras conversaba con una amiga. Al verlo concentrado en un libro, decidió acercarse, pedirle permiso para tomarle una fotografía y conocer un poco más sobre su historia.

Matías aceptó con una sonrisa e incluso preguntó si debía posar de alguna manera. Cuando le consultaron qué estaba leyendo, levantó su Código Penal y contó que había tenido que dejar la escuela secundaria el año anterior, pero que no había abandonado su deseo de estudiar.

Quiere ser abogado y disfruta aprender sobre leyes. Por eso, además de leer, toma apuntes. También contó que suele ir a jugar al ajedrez a la biblioteca Alberdi, donde le regalaron algunos de los libros que lo acompañan. Entre ellos tiene otra lectura que utiliza para despejar la mente y mejorar su ánimo.

La conversación estuvo atravesada por las sonrisas y la espontaneidad. Incluso hubo lugar para una anécdota personal cuando la mujer descubrió que Matías llevaba el mismo nombre que alguien a quien había conocido durante la secundaria.

Un sueño que busca acompañamiento

La mujer compartió la historia para que otras personas también pudieran conocer a Matías y, quizás, ayudarlo. Su intención fue visibilizar no solo las dificultades que atraviesa, sino también su entusiasmo por aprender, su interés por el ajedrez y sus ganas de construir un futuro diferente.

Su testimonio dejó una imagen que invita a reflexionar sobre las oportunidades, la solidaridad y el valor de mirar al otro más allá de sus circunstancias.

En un banco de la ciudad, con un Código Penal entre las manos y apuntes para seguir aprendiendo, Matías sostiene un objetivo que no quiere abandonar: ser abogado. Y, a veces, una historia compartida puede ser el primer paso para que ese sueño encuentre nuevas oportunidades.

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