2026-11-03

Por qué llevar un yogur a la góndola cuesta cada vez más en Argentina

La logística representa casi el 29% de los costos de la industria láctea argentina. La caída del consumo y el transporte encarecen la distribución.

Transportar leche, yogures y quesos hasta los comercios representa cerca del 29% de los costos de una empresa láctea en Argentina. El gasto logístico se convirtió en el segundo componente de mayor peso para el sector, detrás de la materia prima, en un contexto marcado por la caída del consumo, el encarecimiento del transporte y una estructura de distribución que no logró reducirse al mismo ritmo que la mercadería movilizada.

El dato surge de un informe de la consultora Focus Market, que advierte sobre las dificultades que enfrenta la industria para sostener sus niveles de competitividad. En términos concretos, de cada 100 pesos que gasta una compañía láctea, aproximadamente 29 se destinan a mover sus productos desde las plantas de elaboración hasta supermercados, almacenes y otros puntos de venta.

El problema tiene varias explicaciones. La Argentina cuenta con una extensa superficie territorial, depende principalmente del transporte por camión y arrastra deficiencias de infraestructura que encarecen los recorridos. A eso se suman los aumentos de los costos operativos y las exigencias particulares de una industria que trabaja con productos perecederos.

Damián Di Pace, director de Focus Market, señaló que la logística continúa siendo uno de los factores que condicionan la competitividad de la economía argentina y que su impacto alcanza tanto a los precios finales como a la rentabilidad de las empresas.

El transporte refrigerado y la caída del consumo

Distribuir productos lácteos implica una operación más compleja que la de otras mercaderías. La leche pasteurizada, los yogures y distintos derivados necesitan conservarse bajo determinadas condiciones de temperatura durante el almacenamiento y el traslado.

Esto obliga a las empresas a utilizar camiones y cámaras frigoríficas especiales, afrontar gastos de energía y mantenimiento y cumplir controles sanitarios específicos. También limita las posibilidades de combinar productos y organizar recorridos de manera más eficiente.

El combustible es otro de los componentes centrales. En los trayectos de media y larga distancia representa entre el 33% y el 38% de los costos totales del transporte automotor, según las estimaciones incluidas en el relevamiento.

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Pero hay un factor que agrava todavía más la situación: cada vez hay menos productos para transportar.

De acuerdo con datos sectoriales del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el consumo de lácteos cayó cerca de un 15% en la última década, medido en litros equivalentes. La reducción fue todavía más pronunciada en el volumen movilizado por la industria: durante los últimos 15 años, las toneladas transportadas disminuyeron alrededor de un 35%.

Sin embargo, la capacidad logística no se redujo en la misma proporción. Esto significa que, en determinados recorridos, los camiones circulan con espacio disponible mientras mantienen prácticamente los mismos gastos de combustible, personal, mantenimiento y refrigeración.

Cuando esos costos se distribuyen entre menos unidades, cada producto termina absorbiendo una porción mayor del transporte.

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Argentina tiene costos logísticos superiores a otros países

El informe también advierte que la logística de la industria láctea argentina tiene un costo aproximadamente 50% superior al de redes comparables dentro del país y duplica el de algunos referentes regionales.

La diferencia no se limita a este sector. En América Latina, los costos logísticos suelen representar entre el 14% y el 18% de las ventas de las compañías, mientras que en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se ubican generalmente entre el 8% y el 10%.

Argentina también presenta valores superiores a los de otros países de la región. Algunas estimaciones la ubican un 24% por encima de Brasil y un 70% por encima de Bolivia. Otro relevamiento calcula que la brecha con Brasil ronda el 32%.

Aunque los estudios utilizan metodologías diferentes, las mediciones coinciden en señalar que distribuir mercadería en el país resulta comparativamente más costoso.

Un mercado fragmentado que dificulta reducir gastos

Otro de los factores que explican el peso de la logística es la estructura de la industria láctea argentina.

A diferencia de los principales países productores, donde unas pocas compañías concentran gran parte del procesamiento de leche, el mercado local está más fragmentado. Según datos del OCLA, las cinco empresas más importantes de Argentina reúnen apenas el 36% del procesamiento total, mientras que en otros mercados líderes esa participación suele superar el 80%.

La empresa más grande del país procesa el 11,9% de la leche, una proporción considerablemente menor que la de los principales jugadores de otras naciones productoras.

Esta atomización genera un desafío adicional: cada compañía necesita sostener su propia estructura de distribución, incluso cuando otras empresas recorren rutas similares para abastecer a los mismos mercados.

La falta de coordinación y de escala limita las posibilidades de aprovechar mejor los viajes, consolidar cargas y distribuir los costos entre mayores volúmenes de mercadería.

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Desde Focus Market plantearon que mejorar la eficiencia requiere inversiones en infraestructura, una mayor articulación entre los distintos medios de transporte y condiciones económicas que permitan planificar a largo plazo.

La cuestión excede los números de las empresas. La industria láctea tiene un papel relevante en la generación de empleo, el agregado de valor y las exportaciones argentinas. En ese escenario, reducir el costo de llevar los productos desde las plantas hasta las góndolas aparece como uno de los desafíos centrales para sostener la actividad y mejorar su competitividad.

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