Historia de abandono y maltrato animal
Anu pasó un año en la calle, sufrió una fractura y busca tener una nueva oportunidad
Anu llegó hace aproximadamente un año a una cuadra del barrio junto con una familia numerosa que se instaló en una vivienda con otros animales. Aunque por momentos lo mantenían dentro de la reja, la mayor parte del tiempo permanecía solo en la calle.
El perro estaba muy delgado, al punto de que se le notaban los huesos, y buscaba comida entre las bolsas de basura. Durante todo el invierno permaneció a la intemperie y dormía en un pozo debajo de un árbol, expuesto a la lluvia y a temperaturas bajo cero.
Al consultar con las personas que vivían en la casa, explicaron que el responsable del animal era el cuñado de la familia, quien aparecía esporádicamente.
En una oportunidad hubo un intento de conseguirle una adopción, pero el hombre se negó porque aseguraba tenerlo desde cachorro y porque su hijo, que lo visitaba algunos fines de semana, quería verlo.
La situación cambió hace un mes y medio, cuando Anu quedó definitivamente en la calle. Una persona de la familia se acercó entonces para consultar si todavía existía la posibilidad de encontrarle un hogar.
Según explicó, el hombre que decía ser su dueño se había ido meses atrás tras iniciar una nueva relación sentimental y nunca había regresado.
La familia manifestó que el perro no era suyo y que no quería hacerse cargo de él, por lo que le cerraron la puerta y quedó en situación de abandono.
El sábado 31, Anu sufrió otro episodio que agravó su situación: un automóvil lo atropelló y le provocó una fractura en una de sus patas.
A partir de ese momento, quienes se ocuparon de ayudarlo comenzaron a afrontar su tratamiento veterinario y consiguieron un hogar de tránsito para que pudiera recuperarse.
Ahora, después de un año de abandono, Anu quedó a la espera de una oportunidad definitiva para encontrar una familia que lo cuide y le brinde el hogar que hasta ahora no había tenido.