La sociedad argentina asistía hace 37 años a un proceso judicial inédito
El 9 de diciembre de 1985 marcó un antes y un después en la historia argentina y mundial: se conoció el fallo contra los integrantes de las juntas militares que gobernaron durante la dictadura instaurada el 24 de marzo de 1976 y que se extendió hasta el 10 de diciembre de 1983.
Este juicio fue posible gracias al trabajo de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), creada por el presidente Raúl Alfonsín el 15 de diciembre de 1983. Entre sus miembros se destacaban figuras como Ernesto Sabato, René Favaloro, Magdalena Ruiz Guiñazú, el rabino Marshall Meyer y el obispo Jaime de Nevares, entre otros.
La misión de la CONADEP fue recopilar denuncias, testimonios y documentos sobre secuestros, torturas y desapariciones forzadas ocurridas durante la dictadura, y elaborar un informe que probó que estas violaciones a los derechos humanos no fueron casos aislados, sino parte de una política sistemática. El informe contabilizó al menos 8.961 personas desaparecidas.
La emblemática frase “Nunca Más”, asociada con la memoria y la justicia en Argentina, tiene sus orígenes vinculados a un acto conmemorativo del levantamiento del Gueto de Varsovia, y fue adoptada por la CONADEP para simbolizar el compromiso de la sociedad argentina de no repetir esos crímenes.
Este juicio se convirtió en un proceso judicial inédito en el mundo por la condena en democracia a los responsables de un terrorismo de Estado, y marcó un hito fundamental en la lucha por los derechos humanos en Argentina y en la región.
37 años después, la sociedad argentina recuerda aquel fallo como un símbolo de memoria, verdad y justicia.