viernes 5 de junio de 2026
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Se cumplen 26 años del Triple Crimen de Cipolletti

martes 07 de noviembre de 2023

 Cipolletti.- Este sábado se realizará este sábado, a las 18, una nueva marcha en reclamo de justicia por el conocido Triple Crimen que ocurriera en esta ciudad.

La tarde del domingo 9 de noviembre de 1997 María Emilia González, que tenía 24 años y una hija de tres, estudiaba. Su deseo era convertirse en maestra jardinera.

En un momento le dijo a su hermana Paula de salir un rato. Paula terminaba ese año la secundaria; siete años menor que su hermana, enseguida aceptó. El papá, Ulises, les prestó el auto para que fueran a buscar a su amiga Verónica Villar, de 22 años, que estudiaba agronomía.

Quisieron incorporar a otra amiga y fueron hasta la casa de Alejandra Meraviglia, pero no la encontraron. Dejaron el auto estacionado en lo de Alejandra y caminaron…

A las 21.00 no habían vuelto y ellas no era de tardar. El automóvil seguía estacionado en lo de Alejandra. Los padres fueron a la Policía, subcomisaria 69 de Cipolletti, en busca de ayuda y lo que encontraron fue insolencia y desprecio. Frente a semejante indiferencia, ellos mismos y algunos vecinos y amigos organizaron una búsqueda que se prolongó toda esa noche hasta la mañana del lunes 10.

Las radios locales cooperaron difundiendo la noticia. Recién a la tarde, se agregó la Policía que, hizo acto de presencia con tres hombres. Cuando, tardíamente, organizaron patrullas policiales, las mandaron hacia la zona opuesta a aquella donde luego aparecerían las chicas. El vecino Dante Caballero y su mujer salieron también a buscarlas. Exploraron todo el lunes con la ayuda de su perra doberman Ambar.

 

El hallazgo
El martes 11, a las 09.30, Dante siguió por la vía del ferrocarril Roca que une Cipolletti con Cinco Saltos. Habría hecho unos cuatro kilómetros aproximadamente cuando fue hacia una zona de arbustos y tamarindos conocida como Los Olivillos, a unos 200 metros de la calle por la que las amigas habían ido a caminar. Dante se acercó. Una chica estaba en el piso, con jeans y remera roja. Era Verónica Villar... Le habían atado las manos con los cordones de sus zapatillas y en una de ellas conservaba apretado un pequeño pañuelo. Estaba amordazada con otro pañuelo. Tenía cortes en el cuello. Estaba muy golpeada. Murió asfixiada, se sabría después.

A 8 metros, estaban los cuerpos semienterrados de las hermanas González. María Emilia con un tiro en la cabeza. Paula recibió dos tiros, uno en la espalda y otro en la cabeza. Estaban atadas, amordazas y muy golpeadas. Las habían asesinado entre 12 y 16 horas antes. Los cuerpos no estuvieron siempre en el lugar donde fueron encontrados. Se presume que las mantuvieron secuestradas.

De hecho, el lunes 10 esa zona fue revisada con perros y nada había allí. La Policía no tomó nota de ninguna de estas circunstancias. En la subcomisaría 69, dijeron que habían interrogado a los dueños de chacras cercanas pero fue desmentido (el dato es importante porque al lugar donde tiraron los cuerpos solo se llega por las vías o por la zona de las chacras). Tampoco se recogieron huellas de pisadas o de neumáticos.

Lo primero que hizo el juez fue avalar cuatro rápidos arrestos realizados por la Policía. Se trataba de los “perejiles” o sospechosos de siempre.
En verdad, no se recogió nada sino que los agentes daban vueltas en el escenario de los hallazgos fumando, pisoteando, charlando, riendo, arruinando todo, sin saber exactamente qué hacer, qué rastro era importante y qué rastro era superfluo. Cinco testigos que estuvieron por el lugar horas antes de que las chicas desaparecieran contaron que vieron a un tal Claudio Kielmasz que se lavaba los pies en un arroyo.  

 

La investigación
Desde el primer momento y durante 12 años, la causa la tuvo el mismo juez, Pablo Iribarne, responsable directo de lo que sería un fracaso clamoroso. Lo primero que hizo Iribarne fue avalar cuatro rápidos arrestos realizados por la Policía. Se trataba de los “perejiles” o sospechosos de siempre. Uno, Hilario Sepúlveda, de 28 años, tenía un antecedente por doble homicidio cuando era menor de edad.

En su casa, se encontró un revólver calibre 22 que era el calibre de los proyectiles utilizados contra las chicas. Otros detenidos fueron Horacio Huenchumir, de 21 años; Miguel Sánchez, de 22, con una condena por robo a mano armada; y José María Fernández.

Para el jefe de la policía rionegrina, Rubén Elosegui, el caso del triple crimen estaba esclarecido. “Cipolletti es una ciudad segura”, se atrevió a afirmar el ministro de Gobierno, Horacio Jouliá. Dos días después de la aparición de los cadáveres. una pericia balística concluyó que a las chicas no las mataron con el revólver calibre 22 secuestrado en lo de Sepúlveda. Es decir, se usó la misma arma para matar a las tres pero no era la de Sepúlveda.

Iribarne procesó igualmente a Sepúlveda y Huenchumir por secuestro, violación y asesinato. Se basó en que tenían marcas recientes en la cara. Mientras el juez sostuvo que pudieron habérselas causado las víctimas en su defensa, ellos dijeron que les pegaron los policías cuando los detuvieron (trascendió que algunos policías querían matar a Sepúlveda durante el arresto y cargarle toda la responsabilidad).

Los peritos afirmaron que esas lesiones podían ser debidas a rasguños de uñas humanas o a ramas o a espinillos. Lo que siguió fue una serie de aprietes y amenazas policiales a los familiares de los acusados para que los incriminasen.

La Policía estaba cada vez más comprometida: tardó en reaccionar, cuando lo hizo solo envío una comunicación a pocas dependencias; no se avisó a los puestos camineros; dispuso de personal insuficiente para la búsqueda; el subcomisario Luis Seguel mandó rastrillar dejando sin cubrir la zona donde estaban los cuerpos; se documentaron interrogatorios a testigos que en verdad no se realizaron; el juez se puso al frente de la investigación  cinco días después del hallazgo de las víctimas; nunca se investigó quiénes eran los dueños de las chacras cercanas al lugar donde fueron a caminar las tres jóvenes ni quienes trabajaban allí; no se allanó ninguna de ellas; no se recogió evidencia del lugar donde aparecieron los cuerpos, lugar que, como se dijo, fue contaminado.

Las chicas fueron violadas
El 17 de diciembre de 1997, se conoció los resultados del estudio comparativo entre el registro de ADN perteneciente a las muestras de semen levantadas de los cuerpos y el de los acusados. El estudio fue realizado por la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA: no había ninguna coincidencia con Sepúlveda, Huenchumir y Fernández.