martes 30 de junio de 2026
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Presentismo

El presentismo, un recurso que usó Néstor Kirchner en Santa Cruz

“Cuando sea gobernador, a los docentes les pongo el presentismo y se termina el ausentismo en las escuelas”, dijo Néstor Kirchner. Corría el año 1988.
miércoles 26 de junio de 2024

Cuando Néstor Kirchner llegó a la gobernación de Santa Cruz, decidió terminar de raíz con el problema de los paros docentes y de la ausencia en las aulas. Para ello, impuso por decreto el Presentismo, el cual implicaba un plus en negro y sin aportes sobre el sueldo, que se perdía automáticamente con solo faltar un día en el mes y/o llegar tres veces en el mes, 15 minutos tarde.

Visto así, la medida parecía, prima facie, bastante lógica. En ese momento Kirchner jugó fuerte con el monto del presentismo y por ejemplo, un maestro que ganaba 750 pesos de sueldo, tenía, dentro de ese monto, 250 pesos por ese concepto. De esta manera, quien faltaba un día en el mes (por cualquier razón) perdía, inexorablemente, el 35% de sus haberes.

Esto comenzó a generar un círculo vicioso entre los maestros, quienes, para no perder el dinero, iban a clase enfermos, con grandes problemas familiares, convalecientes de enfermedades contagiosas o con enfermedades pulmonares, virósicas o bacetrianas, en plena evolución, etapa en que los convertía en fuentes de contagio ambulante, que tenían como blanco directo, los niños.

Esto a su vez traía, no solo el problema de salud colectiva en las aulas, sino que esos docentes no tuvieran capacidad para hacer su trabajo, más aún en el caso de gente que cubría hasta dos cargos (mañana y tarde), razón demás para no querer dejar en el camino 500 pesos de los 1.500 que les correspondía cobrar por aquellos años.

Kirchner, entonces, entendió que esta era la herramienta justa para evitar los paros y periódicamente aumentaba el plus por presentismo, hasta llegar en el 2001 a conformar el 70% del sueldo del docente.

En ese momento, el salario básico apenas superaba los 100 pesos y el resto lo componían ítems no remunerativos de salario en negro, exentos de aportes, que llevaban al docente a jubilarse con sueldos insignificantes.

Pero la injusticia no se ceñía solo a lo comentado, el problema era mucho mayor.

El presentismo se aplicaba indistintamente sobre cualquier docente y cualquier motivo que tuviera ese docente para faltar a su trabajo; es decir, el hecho de no ir a la escuela un día, era motivo suficiente para que se le descontara más del 50% de su sueldo.

Sin embargo, seguía vigente el “Régimen de Licencias y Justificaciones”, como el “derecho a huelga”, por lo cual Kirchner se ufanaba “de no haber coartado ningún derecho del trabajador”; claro que no decía toda la verdad. 

Dentro de los derechos vigentes de los docentes, estaba la posibilidad de tomar días por “Atención familiar” o adherir a un paro. En ambos casos (solo por citar dos) el docente perdía el presentismo. Además, en el caso de las huelgas, el CPE, en ese momento a cargo de Ricardo Jaime, descontaba todos y cada uno de los días no trabajados. Esto, claro está, era una limitación de facto al derecho de huelga.

Pero más grave aún era para aquel docente que tenía un problema de salud, de él o algún familiar. Los días por gestación y parto, seguían constituyendo un derecho de los docentes, pero cuando se tomaban una de esas licencias, automáticamente se quedaban sin gran parte de sus haberes.

Lo mismo ocurría cuando un maestro tenía un hijo enfermo o a sus padres. Nada le impedía que pudiera pasar el artículo por “Atención familiar”, lo que sí era seguro que ese mes, al presentismo lo perdía.

Esto también tenía un doble juego que terminaba por afectar las causas que se trataba de corregir, porque el docente que sabía que por un día que faltaba le descontaban todo el mes, generalmente extendía por varios días (cuando no casi todo el mes) algunas licencias por enfermedad o atención de algún familiar.

 

OPI Santa Cruz