Legislatura
A quienes defienden los abogados de Gloria y Pablo Ruiz
Los Ruiz eligieron abogados. La vicegobernadora, Gloria, eligió a Francisco Oneto, representante legal de uno de los rugbiers que asesinaron a Fernando Báez Sosa, durante un brutal y cobarde ataque en manada que perpetraron durante el verano de 2020, en Villa Gesell (costa atlántica bonaerense). Mientras que su hermano, Pablo, optó por Federico Diorio, conocido en el ambiente judicial para ejercer la defensa de narcos, estafadores y otros peligrosos hampones.
El motivo por el que ambos necesitan abogados es sobradamente conocido, pero no está de más repasarlo. Pablo Ruiz enfrenta una causa judicial en la que está sospechado de haber colocado fondos de la Legislatura en plazos fijos sin haber rendido los intereses.
Su hermana, Gloria Ruiz, lo despidió el lunes último, pero no logró salir del centro de escena. La mayoría de los diputados provinciales están convencidos de que está implicada en el fraude y ya anunciaron que iniciarán el proceso para declarar su inhabilidad moral. Si lo logran, deberá dejar el cargo.
Este martes, se supone que Gloria Ruiz se recomendó al Estudio Oneto & Rallin Abogados y Consultores, en un intento por guardar su imagen de lo que considera un atropello Institucional. No obstante, despidió a su hermano y eso hizo que aumentaran las sospechas que recaen sobre ella.
Francisco Oneto integra el grupo de aquellos abogados a los que se consideran mediáticos. Además de representar a Thomsen, condenado a perpetua por su condición de homicida, fue candidato a vicegobernador de la provincia de Buenos Aires por La Libertad Avanza, en los cómics de 2023.
Aquí, en Neuquén, fue el representante del juez Diego Piedrabuena, quien protagonizó un bochornoso incidente en un supermercado durante la pandemia. Aquella rencilla comenzó cuando, temeroso del Covid, el empleado que lo atendía le pidió que respetara la distancia y los protocolos.
También fue abogado del piloto Federico Andrés Machado, alias “Fred”, detenido e investigado en los Estados Unidos por presunta relación con el narcotráfico; le endilgaron la comisión de los delitos de estafa de lavado de dinero narco y millonarias.
Por su parte, el abogado de Pablo Ruiz, es decir, el doctor Diorio, también tuvo y tiene entre sus clientes a mafiosos vinculados al narcotráfico (mercaderes de la muerte, que les dicen). Ya en 2012 representó a integrantes de una banda peligrosa (cinco mujeres y nueve hombres), que cayeron en el Alto Valle.
Dos años más tarde, en 2014, fue el abogado de Gonzalo Madrazo quien admitió su responsabilidad en la millonaria defraudación al Estado nacional, ocurrida en el policlínico Arbos de Bariloche (Río Negro). Madrazo era el titular de la Asociación Regional de Obras Sociales, en esa ciudad.