sábado 12 de septiembre de 2026
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Secreto absoluto en el Vaticano

Juraron los oficiales y encargados del Cónclave 2025 bajo amenaza de excomunión

En el Vaticano, religiosos y laicos prestaron juramento de confidencialidad por el Cónclave 2025. El secreto es perpetuo y obligatorio.
martes 06 de mayo de 2025

Se realizó en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico del Vaticano la ceremonia de juramento de los oficiales y encargados del Cónclave 2025. Religiosos y laicos designados para participar en el proceso de elección del nuevo Papa se comprometieron, bajo pena de excomunión automática, a guardar un secreto absoluto y perpetuo sobre lo que ocurra en el interior del Vaticano durante la elección pontificia.

Un compromiso que trasciende el tiempo

Todos los involucrados, aprobados previamente por el Cardenal Camarlengo Kevin Farrell y los tres Cardenales Asistentes, pronunciaron y firmaron el juramento conforme a lo establecido por la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada por Juan Pablo II en 1996.

El texto prohíbe expresamente compartir información o utilizar cualquier dispositivo de grabación, audio o video durante todo el proceso del Cónclave.

La infracción implica la excomunión latae sententiae, impuesta directamente por la Santa Sede.

 

Quiénes participaron del juramento

Además de los cardenales electores, el juramento fue realizado por una extensa lista de personas que cumplen funciones clave dentro del proceso, entre ellas:

  • El secretario del Colegio Cardenalicio.

  • Monseñor Diego Ravelli, maestro de las Celebraciones Litúrgicas.

  • Ceremonieros pontificios.

  • Confesores en distintos idiomas.

  • Personal médico, de enfermería y servicios.

  • Conductores, técnicos, personal de limpieza y cocina.

  • Miembros de la Guardia Suiza y de Seguridad del Estado Vaticano.

Antes del acto formal, cada uno recibió una explicación sobre la gravedad y alcance del compromiso asumido.

 

Se activa el protocolo más estricto de la Iglesia

El juramento marca el inicio formal del Cónclave, momento en el que se activa uno de los protocolos más estrictos de la Iglesia Católica. La confidencialidad no solo rige durante las votaciones, sino que se extiende mucho más allá del anuncio del nuevo Papa.

Todo lo que ocurra en ese espacio queda sellado para siempre.

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