Horror en Sinaloa: hallan 20 cuerpos, cinco decapitados, en un puente de Culiacán
Un nuevo episodio de extrema violencia conmueve a México: 20 cuerpos fueron hallados este lunes en un puente de la autopista Benito Juárez, en las afueras de Culiacán, capital del estado de Sinaloa. Cinco de las víctimas estaban decapitadas y otras más fueron encontradas dentro de una camioneta, según confirmó la Fiscalía estatal.
La masacre se atribuye a una escalada de violencia vinculada con la disputa entre cárteles narco en esta región del noroeste del país, considerada históricamente como uno de los bastiones del crimen organizado.
Qué se sabe del caso
Según el comunicado oficial, cuatro cuerpos decapitados estaban visibles sobre el puente, mientras que una bolsa contenía cinco cabezas humanas. Dentro de una camioneta abandonada en las inmediaciones, las autoridades hallaron 16 cadáveres más, uno de ellos también sin cabeza.
“Todas las víctimas son del sexo masculino y presentan heridas por arma de fuego”, indicó la Fiscalía de Sinaloa.
El operativo
El hallazgo fue posible tras una llamada al número de emergencias 911 cerca de la medianoche. En respuesta, agentes de investigación, fuerzas armadas y la Guardia Civil se dirigieron al lugar y activaron el protocolo de seguridad en la zona.
El secretario general de Gobierno de Sinaloa, Feliciano Castro, reconoció en declaraciones a medios locales que el hecho está relacionado con el clima de violencia narco que atraviesa la región.
“Se abrió una investigación para esclarecer el caso. Es un episodio muy lamentable que refleja la situación que se vive”, expresó el funcionario, al tiempo que aseguró que “se están obteniendo resultados significativos en el combate a la criminalidad”.
Sinaloa, tierra de capos
El estado de Sinaloa es reconocido como uno de los epicentros del narcotráfico en México. Es la cuna del Cártel de Sinaloa, fundado por figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán, hoy preso en EE.UU.; Ismael “El Mayo” Zambada, aún prófugo; y otros históricos como Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo y Juan José Esparragoza Moreno.
Pese a los operativos federales y detenciones de alto perfil, la violencia entre facciones criminales no cesa y este nuevo episodio deja en evidencia la fragilidad del control estatal en ciertas regiones.