viernes 24 de abril de 2026
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Dos neuquinos apuestan todo por la miel y sueñan con vivir de su producción artesanal

Marcos y Sebastián cambiaron las aulas por las colmenas. Se formaron en el CFPA N°1 de Plottier, ya tienen 18 colmenas activas en Centenario y proyectan llegar a 200 para dedicarse de lleno a su emprendimiento apícola.
viernes 04 de julio de 2025

Con apenas 25 y 23 años, Marcos Flores y Sebastián Muñoz encontraron en el mundo de las abejas no solo una pasión, sino también un camino de vida. Hoy, mientras aún trabajan como docentes, dedican cada vez más horas a su emprendimiento L’Italiana, una pequeña pero ambiciosa producción apícola ubicada en una chacra de Centenario.

El objetivo es claro: llegar a tener 200 colmenas activas que les permitan vivir de la producción de miel, polen, propóleos y cera, de manera sustentable y artesanal.

El inicio: de la curiosidad al oficio

Todo comenzó hace poco más de dos años, cuando la curiosidad los llevó a investigar sobre el fascinante mundo de la apicultura. Lo que empezó con videos en internet, se transformó en una vocación al anotarse en el curso de Operario Apícola del CFPA N°1 de Plottier, institución pública que depende del Consejo Provincial de Educación.

“Clase tras clase nos fuimos enamorando de las abejas y de todo lo que se puede hacer alrededor de ellas”, cuenta Sebastián.

El acompañamiento del profesor Leonardo Daratha fue clave, según cuentan, ya que los incentivó desde el inicio a pensar en colectivo y avanzar con su propio emprendimiento.

Primeros pasos y cosecha

Gracias a un acuerdo con la familia Dietrich, que les ofreció terreno en Centenario a cambio del cuidado de sus propias colmenas, comenzaron con solo dos colmenas. Hoy ya cuentan con 18 activas y el año pasado lograron su primera cosecha de miel, con una producción de entre 60 y 70 kilos, que vendieron principalmente entre docentes y estudiantes.

También se dedicaron a capturar enjambres silvestres en zonas urbanas de Neuquén y Plottier, dándoles tratamiento sanitario y sumándolos al apiario. Así crecieron sin necesidad de grandes inversiones iniciales.

“Cada frasco de miel cuenta una historia de aprendizaje, esfuerzo y respeto por la naturaleza”, dice Marcos.

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Formación continua y visión a futuro

Además del curso apícola, tomaron el taller de emprendedurismo en el mismo CFPA, donde aprendieron a proyectar el negocio, organizar recursos y pensar a largo plazo.

La miel que producen es completamente artesanal, refleja la flora local y se cosecha principalmente en dos momentos clave del año: de noviembre a diciembre y luego entre fines de enero y febrero. En otoño prefieren no extraer para que las abejas puedan alimentarse naturalmente.

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Entre sus próximos objetivos está sumar productos derivados como propóleos, polen, cera, y convertirse en criadores de reinas, siempre con una mirada sustentable y amigable con el ambiente.

“En poco tiempo más vamos a tener las 200 colmenas y vamos a poder vivir de esto”, aseguran, con la determinación de quienes encontraron su vocación entre abejas, flores y esfuerzo colectivo.