Preocupación por un falso sacerdote que llegó desde Chile y pidió refugio en Bariloche
Un supuesto sacerdote extranjero encendió las alarmas en la región cordillerana tras presentarse sin documentación válida y pedir alojamiento en instituciones católicas. Se trata de Gerardo Enrique Rojas Barrientos, un hombre que dice tener 44 años, ser oriundo de Costa Rica y pertenecer a una iglesia católica disidente, no reconocida oficialmente por el Vaticano.
El episodio fue confirmado por el obispo Juan Carlos Ares, quien relató a medios locales que el individuo cruzó desde Chile, donde habría estado en la ciudad de Puerto Montt, y llegó el martes a El Bolsón, donde solicitó comida y alojamiento en el Hogar Emaús, dependiente del Obispado de Bariloche.
Sin documentos y con antecedentes
“Se presentó diciendo que era sacerdote, pero no trajo ninguna documentación. Solo dejó un número de teléfono de Estados Unidos”, explicó Ares. El obispo también detalló que desde la Iglesia se comunicaron con la diócesis de Puerto Montt, donde confirmaron que el relato del hombre coincidía con un caso real de un falso sacerdote sancionado por el papa Benedicto XVI. Sin embargo, Rojas Barrientos usó esa historia como si él mismo fuera una víctima de estafa, lo que levantó aún más sospechas.
El caso generó preocupación en la comunidad religiosa porque el hombre habría recorrido otras localidades, como Bariloche, donde podría intentar repetir su esquema de engaño. “Lamentablemente, vive de esto. Es un impostor y puede causar mucho daño”, alertó el obispo.
Antecedentes penales en Centroamérica
Según las averiguaciones del Obispado, Rojas Barrientos tiene antecedentes por usurpación de identidad, uso de documentos falsificados y denuncias penales en países de Centroamérica, especialmente en Costa Rica, Nicaragua y Honduras. También habría utilizado nombres falsos y se habría presentado en otras ocasiones como “obispo misionero” o representante de congregaciones ficticias.
Recomendación a la comunidad
Desde la Iglesia recomendaron a los fieles no ofrecer dinero, alojamiento ni asistencia a personas que digan pertenecer a comunidades religiosas sin contar con la documentación correspondiente. “Cuando una persona llega sin papeles, lo que corresponde es no ofrecer recursos hasta verificar su identidad”, remarcaron.