Derechos humanos y memoria
Abuelas de Plaza de Mayo anunció la restitución del nieto 140: “La identidad siempre florece”
El nieto recuperado número 140 es hijo de Graciela Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz, militantes desaparecidos en 1976 en Cutral Co. Nació en cautiverio en “La Escuelita” de Bahía Blanca. Su hermana Adriana lo buscó durante casi cinco décadas.
Este lunes 7 de julio, Abuelas de Plaza de Mayo anunció con emoción la restitución de identidad del nieto 140, en un acto celebrado en la Casa por la Identidad de la ex ESMA. Se trata del hijo de Graciela Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz, secuestrados por la última dictadura militar en diciembre de 1976, cuando vivían en Cutral Co, Neuquén. La pareja fue trasladada a centros clandestinos de detención, donde Graciela dio a luz el 17 de abril de 1977.
La presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, destacó el rol clave de su hermana, Adriana Metz, quien lo buscó “desde siempre” y hoy es referente del organismo en Mar del Plata.
Según reconstruyó Abuelas, el parto ocurrió en el centro clandestino conocido como “La Escuelita” de Bahía Blanca, sin asistencia médica. A los pocos días, el bebé fue separado de su madre, y nunca más se supo de ella ni de Raúl, ambos aún desaparecidos.
La búsqueda de Adriana comenzó en la infancia. Su madre y su padre fueron secuestrados frente a ella cuando tenía apenas un año, y fue criada por sus abuelos. Desde muy joven, y motivada por una carta que reveló la existencia de su hermano, se comprometió con la causa de derechos humanos, hasta convertirse en parte activa de la Comisión Directiva de Abuelas.
La restitución fue posible gracias a una denuncia anónima que inició una investigación articulada entre Abuelas, la CONADI y la unidad fiscal especializada UFICANTE. El hombre, al conocer la información reunida, accedió a realizarse la prueba genética en el Banco Nacional de Datos Genéticos, cuyo resultado confirmó que es hijo de la pareja desaparecida.
El nieto 140 creció sin saber su verdadera historia. Hoy, con la restitución de su identidad, comienza un nuevo capítulo en su vida y en la de su hermana, que lo esperó durante casi cinco décadas.
Con este caso, ya son 140 las personas que recuperaron su identidad gracias al incansable trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo. Una vez más, la verdad se abre paso, pese al silencio de los responsables del terrorismo de Estado.