Los nombres que nadie elige en Argentina: no se usan hace más de 70 años
Al igual que la moda, el lenguaje y las costumbres, los nombres propios reflejan cambios culturales y sociales de cada época. En Argentina, algunos que fueron populares hoy resultan desconocidos, y ya no aparecen en los registros civiles.
Uno de los casos más llamativos es Angustias, un nombre femenino que no se inscribe en el país desde hace más de 70 años. Su origen es religioso y proviene del latín angustia, que significa “dolor profundo” o “aflicción”. Hace referencia a Nuestra Señora de las Angustias, advocación de la Virgen María que representa el sufrimiento de María ante la pasión y muerte de Jesús.
En siglos pasados, especialmente en familias profundamente creyentes, este tipo de nombres con fuerte carga espiritual eran comunes. Sin embargo, desde mediados del siglo XX, la tendencia cambió: la sociedad comenzó a preferir nombres con significados positivos, alegres o neutros, dejando atrás aquellos asociados al dolor o la resignación.
Otro caso extremo es el de Lesbia, registrado por única vez en 1924, según datos del RENAPER. El nombre podría vincularse a la isla griega de Lesbos o a la poetisa Safo, célebre por su obra dedicada al amor femenino. Desde entonces, nunca volvió a utilizarse en Argentina.
Estos casos no solo marcan la desaparición de ciertos nombres, sino también la evolución de los valores y percepciones a la hora de elegir cómo llamar a las nuevas generaciones.