A 8 años de su muerte
Ivana Rosales, la mujer que transformó el dolor en lucha contra la violencia machista
“Ivana Rosales murió aquella noche en la que intentaron matarla, pero nació otra Ivana: la que dijo Nunca Más a la violencia machista”.
Así se definía la mujer que, tras sobrevivir al brutal ataque de su exmarido Mario Garoglio el 18 de abril de 2002, decidió convertir su calvario en una lucha colectiva.
Esa noche, Garoglio intentó asesinarla en tres ocasiones: la ahorcó con un alambre, la golpeó con piedras y la dejó inconsciente dentro del baúl de un auto.
Creyó que estaba muerta. Pero Ivana sobrevivió y, después de 45 días internada, comenzó un camino marcado por la resiliencia y el compromiso con otras mujeres víctimas de violencia.
Sin embargo, la justicia le dio la espalda: Garoglio fue condenado por “tentativa de homicidio en estado de emoción violenta”, con una pena leve de cinco años que nunca cumplió. Permaneció prófugo y la condena prescribió. “La cachetada más fuerte no fueron sus golpes, fue la justicia que lo dejó libre”, diría años más tarde Ivana.
El dolor no terminó allí. Sus hijas, Abril y Mayka, fueron obligadas judicialmente a mantener el régimen de visitas con su padre, quien luego fue denunciado por abusarlas sexualmente. Mayka, la mayor, años después decidió quitarse la vida.
Pese a todo, Ivana nunca calló. Denunció el abandono del Estado y visibilizó las fallas del sistema judicial. Se convirtió en una referente del movimiento de mujeres en Neuquén y en el país. Falleció en septiembre de 2017, pero dejó un legado imborrable: la valentía de ponerle palabras y rostro a una realidad que durante mucho tiempo fue silenciada.
Su voz y su historia siguen presentes en cada reclamo de justicia y en cada grito de Ni Una Menos.
