Murió un adolescente baleado y sus amigos quemaron su moto sobre la tumba
El caso de Tiziano Benjamín Videla, un adolescente de 15 años que murió tras ser baleado en La Plata, volvió a generar conmoción por el violento ritual con el que fue despedido. Sus amigos protagonizaron un “funeral tumbero”: llegaron en caravana de autos y motos hasta el cementerio municipal y quemaron la moto del joven sobre su tumba, mientras sonaba una canción de La Repandilla.
El episodio, registrado en videos que circulan por redes sociales, se suma a una tendencia creciente de rituales callejeros en los que se mezclan el homenaje y la marginalidad. En este caso, la quema del vehículo —con el que el adolescente había sido baleado— simboliza, dentro de ciertos grupos, un “castigo” al objeto que no permitió escapar de la muerte o de una detención.
Videla fue atacado el 22 de septiembre en la esquina de 45 y 141, en el barrio San Carlos. Recibió dos disparos, uno en la espalda y otro en el glúteo derecho. La policía encontró un revólver calibre .32 y una vaina servida de 9 milímetros, lo que apuntala la hipótesis de un enfrentamiento armado.
El joven fue trasladado al Hospital Alejandro Korn, donde permaneció internado más de un mes. Murió el 3 de noviembre a causa de una lesión medular que lo había dejado parapléjico.
La fiscal Betina Lacki, de la UFI N°2 de La Plata, reconfiguró la causa como “homicidio” tras el fallecimiento. El principal acusado es J.S.R., de 18 años, cuyo padre reconoció ante las autoridades que su hijo participó del ataque. En su vivienda, los investigadores hallaron tres armas de fuego, aunque no la bicicleta utilizada durante el hecho.
Videla tenía antecedentes por robo, encubrimiento y tenencia de armas, según fuentes judiciales. La fiscalía busca determinar si el ataque fue un ajuste de cuentas, mientras el video del funeral —difundido ampliamente en redes— deja expuesta una cultura juvenil atravesada por la violencia y la marginalidad en los barrios más vulnerables de la ciudad.