Encontraron muerto a un hombre en un sillón: viajó por trabajo, se quedó en la casa de un amigo y murió apuñalado
El asesinato de Robert Eric Wone se convirtió en uno de los casos más enigmáticos de la historia policial de Washington D.C. La noche del 2 de agosto de 2006, el abogado de 32 años fue encontrado sin vida en un sillón de una casa donde se había quedado a dormir tras una jornada laboral. Había viajado por trabajo y, en lugar de hospedarse en un hotel, aceptó la invitación de un amigo.
Según la denuncia al 911 realizada por Victor Zaborsky, un presunto intruso habría ingresado a la vivienda para robar y apuñaló a Wone. Sin embargo, cuando la policía llegó, descubrió que no había señales de violencia ni de ingreso forzado. Las puertas y ventanas estaban cerradas, y los objetos personales del grupo permanecían intactos.
Wone presentaba tres puñaladas en el pecho, pero su cuerpo no mostraba signos de defensa. Las pruebas forenses detectaron en su sangre altos niveles de ketamina, un potente anestésico que pudo haberlo dejado inconsciente. Además, el colchón donde fue hallado no tenía rastros de sangre, lo que indicaba una manipulación posterior de la escena.
Los tres hombres que vivían en la casa —Joseph Price, Dylan Ward y Victor Zaborsky— fueron interrogados. Todos eran amigos cercanos de Wone y mantenían una relación poliamorosa. Las inconsistencias en sus testimonios y la falta de pruebas de un asalto llevaron a los investigadores a sospechar que la escena del crimen fue armada.
En 2010, los tres fueron acusados de encubrimiento y obstrucción de la justicia, pero no de homicidio, ante la falta de evidencia directa que los vinculara con las puñaladas. Price fue el único declarado culpable de encubrimiento, mientras que Ward y Zaborsky fueron absueltos.
Hasta hoy, el asesinato de Robert Wone sigue sin resolverse. Sin testigos, sin un arma homicida y con una escena alterada, la causa continúa abierta. Para la familia del abogado, que era respetado por su ética y compromiso profesional, el misterio de su muerte representa una herida que aún no cierra.