Misionero murió de un flechazo luego de visitar una tribu de caníbales: la misteriosa hipótesis de su llegada
Al cumplirse siete años de la muerte del misionero estadounidense John Allen Chau, asesinado a flechazos por los habitantes de la aislada Isla Sentinel del Norte, una nueva hipótesis reavivó el misterio en torno a su llegada al territorio protegido del océano Índico. El caso, ocurrido el 17 de noviembre de 2018, volvió a resonar tras la difusión de un informe que plantea que su viaje habría tenido un trasfondo mucho más perturbador que una simple misión evangelizadora.
Chau, de 26 años, violó la ley india que prohíbe acercarse a menos de cinco kilómetros de la isla, hogar de la considerada “última tribu de la Edad de Piedra”. Pagó a pescadores locales para llegar de forma clandestina y, según su diario personal —recuperado por los mismos pescadores—, realizó un primer intento de contacto el 15 de noviembre: se acercó en kayak con regalos como peces y una pelota de fútbol, presentándose con la frase: “Te amo y Jesús te ama”.
La respuesta fue inmediata. Un joven sentineles le disparó una flecha que impactó directamente en la Biblia que Chau llevaba en el pecho, salvándole la vida. Lejos de interpretarlo como una advertencia, el misionero interpretó el hecho como “una señal divina” que confirmaba su propósito. “Dios, no quiero morir… Espero que esta no sea una de mis últimas notas”, escribió en su cuaderno.
Pese al riesgo, Chau regresó solo a la isla al día siguiente. Según el testimonio de los pescadores, la mañana siguiente vieron a los nativos arrastrar su cuerpo por la arena y enterrarlo. Las autoridades indias intentaron recuperarlo, pero desistieron ante la hostilidad de la tribu.
Una teoría inquietante: ¿buscaba provocar el Apocalipsis?
El informe elaborado por la periodista Cinthia Ruth propone una nueva lectura del caso: que la muerte del misionero no fue un accidente, sino parte de un objetivo mayor. Basado en documentos de su organización religiosa, All Nations Family, sugiere que Chau creía que predicar el evangelio a “todas las naciones”, incluidas las tribus no contactadas, era un paso indispensable para la segunda venida de Jesús.
Según esta visión, los sentineleses eran la “última pieza del rompecabezas profético”. En su mentalidad, morir a manos de la tribu podría constituir el “testimonio final” necesario para desencadenar el fin de los tiempos.
Un caso que abrió debates globales
La muerte del joven generó un fuerte debate internacional sobre los límites del evangelismo extremo, el colonialismo religioso y los riesgos para las poblaciones indígenas no inmunizadas a enfermedades modernas.
Antropólogos calificaron su expedición como una “aventura irresponsable”, advirtiendo que no solo puso en riesgo su vida, sino la de los sentineleses, cuya supervivencia depende de su aislamiento.
La familia de Chau, en tanto, emitió en su momento un comunicado en el que aseguró haber perdonado a los atacantes y sostuvo que John solo buscaba “llevar la palabra de Dios a quienes no la conocían”