Francia detuvo a cuatro nuevos sospechosos por el millonario robo de joyas en el Louvre
La fiscal de París, Laure Beccuau, confirmó que otras cuatro personas fueron detenidas este lunes como sospechosas de estar vinculadas al robo de joyas de la corona francesa ocurrido el 19 de octubre en el Museo del Louvre. El botín, valuado en unos USD 102 millones, forma parte de una de las colecciones históricas más importantes del país.
Los detenidos —dos hombres de 38 y 39 años y dos mujeres de 31 y 40, residentes en París— fueron puestos bajo custodia, según informó la agencia Xinhua. La Fiscalía aclaró que los cargos en su contra no se detallarán hasta que concluya la etapa de vigilancia policial.
Mientras avanza la investigación, las autoridades buscan reconstruir la cadena de responsabilidades y determinar el paradero de las piezas sustraídas. Los investigadores establecieron que los ladrones accedieron al edificio desde los muelles del Sena, donde se realizan obras, y aprovecharon un montacargas para trepar hasta el primer piso. Allí forzaron una ventana, rompieron las vitrinas de la galería Apolo, tomaron las joyas y escaparon en varias motos.
Toda la operación duró siete minutos, lo que llevó al Ministerio del Interior a afirmar que se trató de “un equipo que evidentemente había hecho exploración”.
Según Euronews, las nueve piezas robadas pertenecen a la colección vinculada a Napoleón y la emperatriz, parte del tesoro histórico que se exhibe en la vitrina dedicada a los soberanos franceses. Incluyen collares, broches y diademas, aunque todavía no existe un inventario definitivo de los objetos faltantes.
Nuevamente burlar la seguridad: dos jóvenes colaron una selfie en el Louvre
A un mes del golpe, el museo volvió a quedar en el centro de la polémica luego de que los influencers belgas Neal y Senne —conocidos por colarse en eventos y lugares emblemáticos— lograran ingresar un cuadro con una selfie de ambos y colgarlo en la sala donde se exhibe La Gioconda.
En un video publicado en TikTok, los jóvenes mostraron cómo desarmaron la obra en partes para burlar los controles. Explicaron que los objetos grandes suelen ser detectados en el escáner y que tenían “solo 30 segundos” para evitar ser descubiertos. Una vez dentro, corrieron contra el reloj: habían iniciado la maniobra a una hora del cierre, cuando el museo comienza el desalojo del público.