Estrés de fin de año: la tormenta perfecta que pone en jaque nuestro corazón
Cada diciembre, la presión laboral y emocional se intensifica, generando un aumento del estrés que puede afectar seriamente la salud cardiovascular. Según el cardiólogo Juan Pablo Costabel, jefe de la Unidad Coronaria e Internación de ICBA Instituto Cardiovascular, en esta época del año se incrementan las consultas por insomnio, palpitaciones, cefaleas, presión arterial elevada y agotamiento extremo.
“El estrés en pequeñas dosis es natural, pero cuando se vuelve constante, el cuerpo permanece en alerta crónica, aumentando la presión arterial y la frecuencia cardíaca, lo que puede derivar en arritmias, angina de pecho y otros problemas cardiovasculares”, explicó Costabel.
El burnout, o síndrome del trabajador quemado, representa un riesgo aún mayor. Este cuadro combina agotamiento físico y emocional, desconexión y pérdida de motivación, generando un estado de alerta permanente que eleva la tensión sobre el corazón y favorece alteraciones metabólicas.
Los grupos de mayor riesgo incluyen personas con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, antecedentes de enfermedad coronaria, obesidad o sedentarismo. Para prevenir complicaciones, los especialistas recomiendan prestar atención a señales de alarma como palpitaciones, dolor o presión en el pecho, fatiga inusual o falta de aire.
Entre las medidas preventivas se destacan: ordenar prioridades, recuperar el descanso, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física, conectar con vínculos saludables y pedir ayuda profesional o emocional cuando sea necesario.
“Hablar de estrés de fin de año y burnout no es solo una cuestión psicológica: es una cuestión de salud cardiovascular”, concluyó Costabel, destacando la importancia de cuidar tanto el cuerpo como la mente en esta época del año.