lunes 23 de febrero de 2026
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La Neuquinidad, una construcción para el futuro y no un puente de regreso

Rolando Figueroa invirtió capital político, estrategia y tiempo en armar un frente amplio que le permitió derrotar al MPN y encarar los cambios que necesitaba la provincia. Volver atrás no es una posibilidad que contemple
miércoles 04 de febrero de 2026

Armar La Neuquinidad no fue un trámite ni un movimiento táctico improvisado. Fue el resultado de un trabajo político intenso, que demandó planificación, esfuerzo y una dosis considerable de convicción para reunir en un mismo espacio a sectores del PRO, del peronismo y hasta expresiones libertarias, bajo una idea común: construir una alternativa real al poder histórico del Movimiento Popular Neuquino, partido que le había negado una interna limpia.

Ese armado implicó romper inercias, desafiar estructuras consolidadas y asumir riesgos. Figueroa no sólo dejó atrás una pertenencia partidaria de años, sino que apostó por un frente heterogéneo que requería reglas nuevas, equilibrio interno y un liderazgo capaz de ordenar diferencias. Nada de eso se logra sin esfuerzo ni sin una estrategia clara.

El resultado de ese proceso fue político y electoral: La Neuquinidad derrotó al MPN y permitió que Figueroa llegara al gobierno con un mandato explícito de cambio. No se trató de un simple recambio de nombres, sino de una decisión de fondo de la sociedad neuquina, que avaló un nuevo rumbo tras el desgaste del modelo anterior.

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Desde ese lugar, la hipótesis de un regreso al MPN (como algunos plantean tras la reunión del martes con ex intendentes de ese partido) carece de lógica política. Volver al partido al que se enfrentó y venció sería desconocer el camino recorrido y el sentido del armado que hoy gobierna la provincia. Más aún cuando ese triunfo fue la condición necesaria para impulsar las reformas que hoy se exhiben como logros de gestión. El propio Figueroa asegura que no está en su GPS la posibilidad, ni siquiera remota, de un regreso.

La Neuquinidad, además, no es un sello circunstancial. Es un frente con estructura, debates internos y una identidad propia, construida sobre la idea de ordenar el Estado, eliminar gastos innecesarios y priorizar áreas esenciales. Es precisamente esa plataforma la que le permitió a Figueroa encarar los cambios que el MPN, en su etapa final, no pudo o no quiso realizar.
Por eso, el regreso al pasado no forma parte del horizonte. No sólo porque implicaría una marcha atrás simbólica, sino porque vaciaría de contenido el esfuerzo político que demandó edificar una alternativa plural. La Neuquinidad nació para cambiar la realidad, no para negociar su supervivencia.

Figueroa no va a regresar al MPN porque su proyecto político se construyó, justamente, para superarlo. El frente que hoy conduce fue la herramienta para encauzar el rumbo de la provincia y dejar atrás una etapa de estancamiento. Si hay dirigentes o ex dirigentes que comulgan con la forma de gobernar y deciden acompañar desde sus respectivos lugares, ese es otro cantar.

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