Opinión
Parrilli cerró el PJ neuquino y lo dejó en una peligrosa debilidad política
Las elecciones internas de este domingo en el Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Neuquén dejaron al descubierto una crisis que ya no admite disimulos. Con menos del 10% del padrón participando de la votación, la fuerza política confirmó un deterioro que se viene profundizando desde hace años y que hoy la deja en una situación de extrema debilidad de cara a los comicios de 2027.
Sobre un padrón de poco menos de 20.000 afiliados, ni siquiera dos mil personas se acercaron a votar para definir cargos partidarios. El número, por sí solo, describe el momento que atraviesa el peronismo neuquino. Pero además expone el resultado de un proceso interno marcado por la eliminación de la competencia y por decisiones que, lejos de revitalizar al partido, terminaron profundizando su desgaste.
El principal protagonista de esa estrategia fue Oscar Parrilli, ex senador nacional y confesor personal de Cristina Fernández de Kirchner. Desde hace décadas, Parrilli mueve los hilos del PJ provincial y en esta oportunidad volvió a intervenir de manera decisiva en la interna partidaria, cerrando el juego a sectores que buscaban disputar la conducción.
Primero logró que se bajara la lista de César Godoy, referente de una de las líneas internas de la UOCRA y dirigente peronista de Rincón de los Sauces. Luego avanzó contra la lista del intendente de Vista Alegre, José Asaad. Aunque finalmente Asaad llegó a la elección, lo hizo debilitado frente al candidato respaldado por Parrilli: el ex intendente de Junín de los Andes, Juan Domingo “Chule” Linares.
La escena terminó de mostrar hasta qué punto el partido quedó encapsulado. Mientras se elegían autoridades partidarias y congresales, la lista de Linares -impulsada por Parrilli- también incluyó como candidata a su hija, la diputada provincial Lorena Parrilli. El resultado fue una interna con escasa competencia real y un nivel de participación que terminó confirmando el desinterés y el desencanto de la militancia.
Tras el cierre de los comicios, Godoy difundió un comunicado en el que denunció directamente la proscripción de su sector. “La proscripción de la que nuestra lista fue víctima habla a las claras de las metodologías que veníamos a cambiar si nos dejaban participar”, sostuvo. Y fue aún más lejos al señalar que “el parrillismo y sus tentáculos en la justicia electoral no dejaron que la lista 45 participara de esta instancia electoral”. Con apenas tres diputados provinciales, sin legisladores nacionales y con una interna que expulsó a buena parte de los afiliados, el PJ neuquino parece seguir desangrándose mientras se acerca, cada vez más debilitado, al horizonte electoral de 2027.