Un adolescente logró cambiar su apellido en la Justicia: priorizaron su identidad por sobre el vínculo biológico
Un adolescente consiguió que la Justicia le permita cambiar su apellido tras demostrar que no se identificaba con el de su padre biológico, quien estuvo ausente durante toda su vida. El fallo, dictado por el fuero de Familia de Villa Regina, ordenó eliminar ese apellido y reemplazarlo por el del hombre que lo crió desde la infancia.
La decisión judicial también dispuso la rectificación de la partida de nacimiento y la emisión de un nuevo Documento Nacional de Identidad, en línea con la realidad afectiva y social del joven.
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Cambio de apellido: la Justicia priorizó la identidad personal del adolescente
El caso se inició a partir del propio pedido del joven, quien explicó que el apellido paterno representaba para él un “peso invisible”, asociado a la ausencia total de su progenitor biológico.
En contraste, desde muy pequeño fue criado por otra figura paterna, con quien mantiene un vínculo sólido. Aunque este hombre ya no es pareja de su madre, continúa cumpliendo un rol central en su vida: lo acompaña en actividades escolares, lo sostiene económicamente y comparte momentos familiares clave.
Vínculo socioafectivo y abandono: claves del fallo judicial
Durante el proceso intervino la Defensoría de Menores y se produjeron pruebas documentales, testimoniales y pericias psicológicas. Todos los elementos coincidieron en un punto central: el adolescente no se identifica con su apellido de origen y reconoce como padre a quien lo crió.
Además, el progenitor biológico fue notificado pero nunca se presentó en el expediente, lo que reforzó la idea de abandono. Tanto la fiscalía como el Registro Civil emitieron dictámenes favorables al pedido.
Testigos confirmaron que el joven ya utiliza el apellido de su padre de crianza en la escuela, en su entorno social y también en redes.
Derecho a la identidad: el fundamento legal de la decisión
El fallo remarcó que el derecho a la identidad no se limita a lo biológico, sino que incluye aspectos como la pertenencia social, familiar y emocional. En ese sentido, el Código Civil y Comercial permite modificar el nombre cuando existen “justos motivos”.
La jueza consideró que el abandono del padre biológico y la consolidación de un vínculo socioafectivo sólido constituyen razones suficientes para habilitar el cambio.
Interés superior del adolescente y derecho a ser escuchado
Otro punto clave fue la participación activa del joven durante el proceso. En una audiencia, reafirmó su voluntad de modificar su apellido, una decisión que, según explicó, venía reflexionando desde hacía años.
El juzgado destacó que se respetó su derecho a ser oído y se priorizó su interés superior, principios fundamentales en este tipo de casos.
Un fallo que refleja la realidad familiar actual
Finalmente, la Justicia concluyó que mantener el apellido paterno afectaba la identidad personal del adolescente. En cambio, el nuevo apellido representa su historia real, sus vínculos cotidianos y su sentido de pertenencia.
El caso sienta un precedente sobre cómo la Justicia puede adaptarse a nuevas configuraciones familiares, donde el lazo afectivo puede pesar más que el biológico al momento de definir la identidad.