Renunció tras las retenciones por alimentos y la Justicia lo obligó a pagar dos canastas de crianza
Viedma.- La Justicia de Familia resolvió que un hombre deberá pagar el equivalente a dos canastas de crianza para su hijo de siete años, luego de comprobar que renunció a su empleo formal cuando comenzaron las retenciones salariales por incumplimiento de la cuota alimentaria.
El fallo interpretó esa decisión como una maniobra de disminución voluntaria de ingresos, en perjuicio del interés superior del niño.
Un caso atravesado por la falta de aportes y un contexto familiar complejo
La causa se inició tras la demanda de la madre, quien quedó a cargo del menor luego de la separación en 2024, en un contexto donde se dictaron medidas de protección por violencia familiar.
Desde entonces, el sostenimiento económico y la organización cotidiana del niño recayeron exclusivamente sobre ella, sin aportes regulares del padre.
Un niño con necesidades permanentes de cuidado y tratamiento
El menor requiere un esquema de atención constante que incluye tratamientos terapéuticos, acompañamiento profesional y apoyo escolar.
Se trata de gastos permanentes que estructuran su vida diaria, con una rutina que implica traslados, asistencia médica y seguimiento continuo.
La madre, que trabaja en dos escuelas, organiza ese esquema con apoyo de los abuelos, quienes colaboran para sostener la dinámica cotidiana.
La Justicia evaluó la capacidad real de generar ingresos
En su defensa, el padre negó los hechos de violencia y cuestionó el monto de la cuota. Sin embargo, la jueza consideró que mantiene aptitud laboral y capacidad para generar ingresos.
Para resolver, no solo analizó su situación actual, sino también su historial laboral, los ingresos previos y el contexto en el que se produjo la renuncia.
El tribunal concluyó que la decisión de dejar el trabajo coincidió con el inicio de las retenciones judiciales, lo que fue interpretado como un intento de eludir la obligación alimentaria.
Cuota basada en canastas de crianza y actualización automática
A diferencia de otros casos, la cuota no se fijó como un porcentaje del salario ni como un monto fijo.
El fallo estableció el pago equivalente a dos canastas de crianza, un indicador que refleja el costo real de sostener a un niño y que se actualiza automáticamente según los datos del INDEC.
Actualmente, ese valor supera el $1,2 millón mensual.
Un criterio para proteger el interés superior del niño
La utilización de las canastas de crianza busca evitar que la cuota quede desactualizada frente a la inflación y garantizar una cobertura adecuada de las necesidades del menor.
El fallo refuerza el criterio de que la obligación alimentaria debe basarse en la capacidad real —y potencial— de los progenitores, priorizando siempre el bienestar del niño.