Investigan a dos profesionales del Hospital Italiano por robar fármacos para "viajes controlados" con fines recreativos
La muerte de un anestesista por sobredosis abrió una investigación judicial que expuso el presunto robo de fármacos y su uso en encuentros recreativos. El caso involucra a profesionales vinculados a instituciones como el Hospital Italiano, donde se habría detectado la sustracción de medicamentos.
La víctima fue identificada como Alejandro Salazar, quien se desempeñaba en el Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez y había sido residente del Hospital Rivadavia. Fue hallado sin vida en su domicilio con una gran cantidad de estupefacientes e instrumental médico.
A partir de ese hallazgo, la investigación derivó en el señalamiento de otros dos profesionales: Hernán Boveri y Delfina Lanusse, sospechados de sustraer propofol y fentanilo para utilizarlos fuera del ámbito médico. Según trascendió, Boveri presentó su renuncia tras conocerse el origen de los fármacos.
Desde el Hospital Italiano confirmaron el faltante de medicamentos y aseguraron que se tomaron medidas internas para esclarecer lo ocurrido y evitar nuevos episodios.
En el marco de la causa, se investiga el uso de estas sustancias en encuentros privados, donde se ofrecían “viajes controlados” mediante la administración de anestesia bajo supervisión médica, o bien su utilización en reuniones sociales organizadas a través de grupos cerrados.
El propofol y el fentanilo son fármacos utilizados habitualmente en procedimientos médicos como cirugías o estudios endoscópicos. Su administración requiere equipamiento específico y monitoreo constante, ya que pueden provocar depresión respiratoria e incluso la muerte si no se controlan adecuadamente.
La causa continúa en etapa de investigación para determinar responsabilidades y el alcance de la red de distribución ilegal de estos medicamentos.