Producción agrícola en el sur
Ensayan maíz adaptado al frío en el norte de Neuquén con rindes de hasta 10.000 kilos por hectárea
Nuevos híbridos de maíz adaptados a bajas temperaturas comenzaron a probarse en la Patagonia y los primeros resultados muestran rindes de entre 8.000 y 10.000 kilos por hectárea, un desempeño que podría cambiar el esquema productivo de la región.
Los ensayos fueron impulsados por la firma Lilab SA en conjunto con la semillera francesa Laboulet Semences.
Según explicó Max Literas, uno de los fundadores de la compañía, ya se realizaron 19 pruebas en distintos puntos, desde Neuquén -hasta Tierra del Fuego, sobre unas 40 hectáreas. El objetivo es que el cultivo pueda completar su ciclo y llegar a cosecha en una región donde habitualmente no lo logra.
Los materiales fueron desarrollados para ambientes extremos y se basan en maíces tipo flint, de grano más duro y mejor adaptados al frío. Entre sus principales características se destaca una temperatura base de crecimiento de seis grados, ciclos cortos y secado rápido del grano, lo que permite aprovechar ventanas productivas de apenas tres o cuatro meses.
Los ensayos también se realizaron en Río Negro, Chubut y Santa Cruz, con resultados consistentes en distintos ambientes. En algunos casos se utilizó riego por goteo y en otros por manto, con una necesidad hídrica cercana a los 700 milímetros durante el ciclo.
Además del rendimiento, los técnicos destacaron que la fecha de siembra resulta clave. Implantar entre mediados de septiembre y mediados de octubre permitiría cosechar entre febrero y marzo, lo que abre la posibilidad de intensificar los sistemas productivos e incluso evaluar un doble cultivo anual.
Con estos resultados, la empresa prevé inscribir cuatro materiales —dos ultraprecoces y dos precoces— y comenzar su comercialización en la próxima campaña. La posibilidad de producir maíz en la Patagonia podría mejorar la oferta de alimento para la ganadería y aportar mayor estabilidad a los sistemas productivos del sur del país.
La Nación