Análisis criminológico
Eduardo Prueger: “Los femicidios no deberían sorprendernos porque responden a patrones que se repiten”
El licenciado en Criminalística y docente de la carrera de Criminología, Eduardo Prueger, se refirió al femicidio de la niña Agostina en Córdoba y aseguró que este tipo de crímenes responden a patrones que se repiten de manera sistemática en la sociedad.
Durante una entrevista radial, el especialista sostuvo que, más allá de las particularidades de cada caso, la mayoría de los femicidios tienen un denominador común vinculado a relaciones de poder y violencia de género.
“Lo que no debería sorprendernos a esta altura son los femicidios. La gran mayoría son muy similares entre sí. Cambia el mecanismo de muerte, pero las razones suelen ser las mismas”, afirmó.
Prueger explicó que, en la mayoría de los casos, los agresores son parejas o exparejas que reaccionan violentamente cuando las mujeres intentan recuperar autonomía, separarse, recomponer vínculos familiares, comenzar a estudiar o trabajar, o realizar denuncias por violencia.
Según indicó, los autores de estos crímenes no suelen responder a perfiles extraordinarios ni necesariamente a trastornos mentales severos.
“Son personas comunes. Pueden ser vecinos, amigos o familiares. Muchas veces hacia afuera muestran una imagen normal, pero en el ámbito privado ejercen violencia”, señaló.
Las señales de alerta
El especialista hizo especial hincapié en la necesidad de reconocer las señales tempranas de violencia de género. Entre ellas mencionó el aislamiento social y familiar, el control de las comunicaciones, las restricciones para mantener contacto con amistades y familiares y la supervisión constante de teléfonos y redes sociales.
“El aislamiento es una de las señales más importantes. Cuando una mujer deja de comunicarse con su entorno porque alguien controla sus vínculos, hay que intervenir. Es una situación de alarma”, sostuvo.
Además, explicó que el aislamiento genera una “ventana temporal de impunidad”, ya que dificulta que familiares y amigos detecten rápidamente situaciones de riesgo.
El caso Agostina
Al analizar el crimen de la niña cordobesa, Prueger planteó la posibilidad de que la investigación contemple la figura del femicidio vinculado o transversal.
Según explicó, deberá determinarse si el supuesto regalo que motivó el encuentro entre la menor y el acusado fue utilizado como estrategia para captar su atención o incluso como una forma de causar daño a la madre de la víctima.
“Hay que analizar si el mensaje del supuesto regalo tenía como objetivo atraer a la niña o si además existía una intención de provocar sufrimiento a la madre. Son hipótesis que deben ser evaluadas criminológicamente”, indicó.
Un problema estructural
Prueger remarcó que los femicidios son la expresión más extrema de la violencia de género y advirtió sobre los discursos que intentan relativizar o negar esta problemática.
“El femicidio ocurre cuando un hombre considera que pierde poder sobre una mujer. La frase que se repite en muchísimos casos es: ‘Si no estás conmigo, no estás con nadie’”, afirmó.
Finalmente, destacó la necesidad de fortalecer la prevención, la educación y la detección temprana de conductas violentas para evitar que los casos escalen hasta consecuencias irreparables.
“Tenemos que aprender a reconocer las señales y actuar a tiempo. La violencia no comienza con el crimen; comienza mucho antes, con el control, el aislamiento y la pérdida de libertad de la víctima”, concluyó.