El FMI recortó al 2,1% su pronóstico de crecimiento para Argentina en 2026
El Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo al 2,1% su pronóstico de crecimiento para la Argentina en 2026, frente al 3,5% que había estimado anteriormente. La revisión, difundida este martes en su informe Perspectivas de la Economía Mundial (WEO), refleja una recuperación más lenta de la actividad y se da en un contexto de menor expansión global y mayores dificultades para acceder al financiamiento internacional.
El organismo también recortó sus proyecciones para 2027 y ahora espera que el Producto Bruto Interno (PBI) argentino crezca un 3,5%, medio punto porcentual menos que en su cálculo previo. Aun así, las estimaciones del Fondo se mantienen por encima de las expectativas relevadas por el Banco Central entre los economistas del mercado.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) proyecta una expansión del 1,5% para este año y del 3% para 2027. La diferencia entre ambos pronósticos refleja la incertidumbre sobre el ritmo de recuperación de la economía y la evolución de las principales variables macroeconómicas.
El informe fue presentado durante las reuniones anuales del FMI, que se desarrollan en Tailandia. Por la Argentina participan el ministro de Economía, Luis Caputo; el viceministro José Luis Daza, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili.
Un escenario internacional con menor crecimiento
La revisión para la Argentina se enmarca en un panorama global más complejo. El FMI redujo al 3,1% su previsión de crecimiento mundial para 2026 y advirtió sobre una economía cada vez más fragmentada, con diferencias entre los países que aprovechan el desarrollo tecnológico y aquellos que dependen principalmente de la energía y las materias primas.
En ese escenario, el organismo prevé que América Latina crezca un 2,3% durante 2026 y un 2,5% en 2027, por debajo de otras regiones emergentes que muestran un mayor dinamismo.
Brasil, principal socio comercial de la Argentina, también enfrentaría una desaceleración. El Fondo estima que su economía avanzará un 2,2% este año y un 1,9% el próximo, en un contexto marcado por condiciones monetarias restrictivas, un retiro gradual del estímulo fiscal y la incertidumbre internacional.
Para la economía argentina, el desempeño de los países de la región y la evolución de la demanda externa son variables relevantes para las exportaciones, la actividad industrial y el ingreso de divisas.
Pese al recorte de las proyecciones, el FMI espera una mejora gradual de algunos desequilibrios macroeconómicos. Entre sus estimaciones contempla una reducción de la inflación, una mejora del sector externo, con un saldo superavitario de la cuenta corriente, y una tasa de desempleo relativamente estable.
Vaca Muerta y el sector energético, entre las principales fortalezas
Uno de los factores que el informe identifica como una oportunidad para la Argentina es el contexto de precios internacionales de la energía. El FMI calcula que el petróleo promediará los US$96 por barril durante 2026, más de un 40% por encima del valor de 2025. Para 2027 proyecta una baja a US$87, aunque todavía en niveles elevados en términos históricos.
Los precios del gas también se mantienen por encima de los registrados antes de la guerra, una situación que favorece las perspectivas de los proyectos hidrocarburíferos y, en particular, el desarrollo de Vaca Muerta.
Con mayores cotizaciones internacionales, las exportaciones de petróleo y gas pueden ganar peso en la generación de divisas y mejorar el atractivo de las inversiones en el sector. Para la economía argentina, el potencial energético representa una fuente de ingresos externos en un contexto en el que la disponibilidad de dólares continúa siendo un factor central.
Sin embargo, el encarecimiento de la energía y de los fertilizantes también puede elevar los costos de producción de distintas actividades industriales y agropecuarias. Por eso, el efecto de los precios internacionales no es uniforme y depende de la exposición de cada sector a los insumos importados y a los mercados externos.
El costo del financiamiento, uno de los principales riesgos
La otra cara del escenario internacional está vinculada con las condiciones financieras. El FMI advirtió que la deuda pública mundial continúa en aumento y que los rendimientos de los bonos soberanos se encuentran en niveles elevados respecto de las últimas décadas.
Este contexto puede traducirse en mayores costos de endeudamiento, menos liquidez para las economías emergentes y más volatilidad en los mercados. También puede aumentar las exigencias de los inversores frente a los países que necesitan financiamiento externo.
Para la Argentina, esas condiciones representan un desafío adicional. La posibilidad de acceder a recursos en los mercados internacionales dependerá, entre otros factores, de la evolución de las variables macroeconómicas y de la confianza de los inversores en la capacidad de sostener los equilibrios fiscales y externos.
El FMI también señaló que América Latina recibe un impulso limitado del auge de la inteligencia artificial, cuyos beneficios se concentran principalmente en otras regiones. En consecuencia, las perspectivas de crecimiento regional continúan vinculadas en gran medida a los precios de las materias primas, la estabilidad económica y las condiciones financieras internacionales.
El nuevo pronóstico del organismo combina así oportunidades y riesgos para la Argentina. El desarrollo energético y la mejora esperada de algunas variables macroeconómicas pueden contribuir a la recuperación, pero el menor crecimiento global y las condiciones más exigentes de financiamiento plantean límites al ritmo de expansión previsto para los próximos años.