La asombrosa historia de Elisa, la Machi sanadora de Roca
Elisa Tripailaf es una mujer mapuche de 59 años, reconocida como Machi, que reside en Roca y se dedica a la sanación. Elisa, nacida en la comunidad mapuche Linares cerca de Junín de los Andes, también es profesora de Idioma y Cultura Mapuche en la Facultad de Lenguas (Fadel) de la Universidad Nacional del Comahue.
La Filosofía de la Sanación de una Machi
Elisa enfatiza que la sanación no se trata de "milagros" o hechicerías, sino de ayudar a las personas a sanarse a sí mismas. Para ella, la clave está en creer en las capacidades propias y eliminar la palabra "no" del vocabulario. No se considera una terapeuta de "medicinas alternativas", sino que se nutre de terapias ancestrales y milenarias, basadas en el poder de la sanación y enfocadas en la salud integral.
Elisa utiliza únicamente sus manos, sin remedios ni hierbas, salvo una recomendación sencilla y poderosa: beber mucha agua, ya que "el agua limpia todo". Explica que, antes de aceptar su rol como Machi, ella misma se curó de una enfermedad grave bebiendo agua.
Un Enfoque Holístico de la Salud
Pacientes de diversas ciudades de Río Negro, Neuquén y otras provincias acuden a Elisa en busca de ayuda. Personas con problemas como insomnio, enfermedades, ansiedad y una sensación de ahogo por sus problemas encuentran en ella una guía.
Cuando se le pregunta sobre su método, Elisa aclara: "Lo que yo hago no es milagro. Es una sanación: espiritual, psicológica, kármica y física". Sostiene que el dolor físico es una manifestación de lo que no se ha podido resolver internamente: enojos, resentimientos, miedos, frustraciones o la falta de perdón hacia seres queridos. Estas emociones no resueltas generan una energía que, si no se libera, enferma el cuerpo.
Para que la sanación ocurra, Elisa destaca la importancia de la creencia del consultante. Su trabajo consiste en reducir los niveles de emoción y ansiedad, permitiendo que la persona alcance un estado de paz y armonía. "Cuando se baja todo ese movimiento, es cuando la persona puede empezar a entender lo que le pasa", afirma.
Elisa percibe que en la sociedad actual existe un gran "vacío espiritual". A quienes la consultan les pregunta qué buscan y cuánto están dispuestos a poner de su parte. Para ella, la sanación es una responsabilidad compartida: "Es un cincuenta y un cincuenta. Si está dispuesto a sanarse yo lo voy a apoyar en esto, y eso va a ser que mejore día a día".
A lo largo de los años, Elisa ha sido testigo de numerosos casos, incluyendo la notable recuperación de un hombre mayor de Neuquén que sufrió una parálisis parcial y mejoró al aceptar su situación y comenzar a creer. Su mensaje central es vivir "el aquí y ahora", soltar, liberar y refugiarse en la espiritualidad. Las personas suelen llegar a ella por recomendación, y ella cree que si es el momento para sanar, la conexión se dará.
Elisa vive en Roca y trabaja con la energía de las personas para moverla y alcanzar el equilibrio, celebrando el "machitún" (ritual de curación). Compara su práctica con el reiki, una técnica de sanación reconocida a nivel mundial.
El Camino de Elisa: Entre la Negación y el Reencuentro con sus Raíces
Elisa relata que vivió en su comunidad mapuche hasta los 15 años, cuando se mudó a Neuquén en busca de oportunidades. Durante esos años, sufrió discriminación por ser mapuche, lo que la llevó a negar sus raíces y avergonzarse de su identidad. Su castellano no era fluido, y los comentarios despectivos de sus empleadores la hicieron cuestionar su origen.
A los 21 años se casó y formó una familia. A los 24 tuvo su primera hija y a los 30, su hijo. Durante un tiempo, se involucró profundamente en la iglesia católica, buscando llenar un vacío. Sin embargo, sintió que tampoco allí encontraba plena realización, lo que la llevó a reencontrarse con sus raíces y luchar por su identidad.
Alrededor del año 2000, Elisa tuvo un primer sueño con su abuela que la instó a volver a sus orígenes. Fue entonces cuando retomó y finalizó sus estudios secundarios. Posteriormente, en un encuentro en la actual Fadel, conoció a un profesor que la ayudó a recuperar su idioma, el mapudungun, que había olvidado en el proceso de negación.
En 2004, tuvo otro sueño con su abuela y otra anciana, quienes le hablaron en mapudungun, transmitiéndole un mensaje de un futuro maravilloso. A partir de ese momento, las palabras de su idioma comenzaron a fluir espontáneamente. Poco después, una chamana le habló sobre el significado de ser una Machi. A pesar de la incomprensión inicial de su propia familia, Elisa comenzó su camino en la sanación, ayudando a quienes la necesitaban.
¿Qué es un Machi?
Un Machi es un chamán o chamana en la cultura tradicional mapuche, un pueblo indígena de Chile y Argentina. Su rol principal es la curación de dolencias, tanto físicas como aquellas que se atribuyen a fuerzas espirituales o transgresiones de normas. Dirigen los ceremoniales de curación llamados machitún, que son prácticas ancestrales milenarias. Elisa explica que la pérdida de esta práctica se debió a factores como la prohibición, la evangelización y la persecución de los Machi, lo que llevó a la invisibilización de esta sabiduría ancestral.