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Colapso del PJ: la crisis del partido acelera la implosión del peronismo en Neuquén
Mientras el Partido Justicialista (PJ) atraviesa una de sus mayores crisis a nivel nacional, con el kirchnerismo golpeado por los recientes fallos judiciales contra Cristina Fernández de Kirchner, en Neuquén el proceso de descomposición se acelera. Sin liderazgo, sin proyecto y sin capacidad de contención, el PJ provincial enfrenta un vaciamiento cada vez más evidente. La foto de la ruptura quedó expuesta esta semana con la reunión entre Rolando Figueroa y un grupo de intendentes de raíz peronista que, sin hacer ruido, comienzan a formalizar su alineamiento con el gobernador.
La inacción política de Oscar Parrilli, eterno operador del cristinismo en la provincia, y de Darío Martínez, exfuncionario de la gestión nacional de Alberto Fernández, deja al PJ neuquino sin figuras con peso real ni dirección. La caída de Cristina como faro político profundiza la orfandad del sector en Neuquén, que ya venía fragmentado y sin estrategia.
Intendentes peronistas, cada vez más cerca de Figueroa
En este escenario de colapso, Figueroa aparece como una opción concreta y funcional para los jefes comunales que necesitan respuestas, obras y recursos. El gobernador recibió esta semana —en una reunión sin difusión oficial— a varios intendentes que hasta hace poco orbitaban en la estructura del PJ: Rubén Figueroa (Barrancas), Víctor López (Santo Tomás), Gonzalo Núñez (San Patricio del Chañar), José Asaad (Vista Alegre) y Javier Huillipan (Mariano Moreno). Todos ellos, aunque de tradición justicialista, se mostraron en absoluta sintonía con el mandatario.
Este tipo de acercamientos ya no sorprende. En el entorno de Figueroa hay nombres que hace tiempo rompieron con el PJ pero conservan pertenencia o llegada al mundo peronista: Tanya Bertoldi, Marcelo Zúñiga, Lorena Barabini, Ana Servidio y Soledad Martínez, hoy ministra de Educación, son parte del engranaje oficial.
Un PJ sin conducción y un mapa en reconfiguración
El vacío de poder en el PJ neuquino no solo genera fuga de intendentes, sino también de votos. Dirigentes como Carlos Quintriqueo, con base sindical sólida, logran capitalizar parte del electorado justicialista desencantado. Otros actores, sin estructura partidaria pero con gestión territorial, también capturan ese espacio vacante que el partido tradicional ya no representa.
La pregunta ya no es si el PJ tiene futuro en Neuquén, sino bajo qué forma sobrevivirá. ¿Seguirá existiendo como sello sin contenido? ¿Se reorganizará bajo nuevas referencias, más pragmáticas y menos ideologizadas?
La gestión como factor de atracción
Lo que está claro es que la gestión provincial de Figueroa, con reactivación de obras públicas, programas de financiamiento, créditos, becas y un Estado presente, es hoy un imán para quienes buscan resultados. En contraste con el recorte nacional, la presencia activa del gobierno provincial marca una diferencia clave. Para los intendentes, sumarse al esquema de Figueroa no es solo una decisión política: es una cuestión de supervivencia institucional.
El final de una etapa
El colapso del PJ en Neuquén es el reflejo amplificado de lo que ocurre a nivel nacional, pero con una particularidad: en esta provincia, el reemplazo ya está en marcha. Figueroa capitaliza la crisis con un discurso de unidad transversal y gestión concreta, mientras el peronismo clásico se repliega, se divide o directamente desaparece del mapa. No se trata solo de una elección de conveniencia; se trata de quién ofrece hoy las herramientas reales para gobernar.