2025-06-23

Panorama energético

Alarma por la rápida declinación de pozos en Vaca Muerta: el 60% produce menos de 125 barriles por día

Un informe técnico advirtió que más del 60% de los pozos perforados en la formación shale producen menos de 125 bbl/día. La curva de declino obliga a sostener un alto ritmo de perforación para evitar caídas en la producción.

La productividad de los pozos en Vaca Muerta vuelve a estar en el centro del debate energético nacional.

Si bien en sus primeros meses de operación un pozo de shale de buen rendimiento puede producir entre 1.000 y 2.500 barriles diarios (bbl/día) —e incluso más en casos excepcionales—, un nuevo estudio técnico revela que más del 60% de los pozos actualmente operativos producen menos de 125 barriles diarios, lo que representa una señal de alarma sobre la sostenibilidad del crecimiento productivo de la cuenca neuquina.

El dato fue difundido este mes por el ingeniero en reservorios Gerardo Tennerini, quien detalló que la mayoría de los pozos muestra una fuerte declinación en su performance a medida que pasa el tiempo. Se trata de una característica inherente a la explotación no convencional, donde los niveles de producción caen bruscamente después de los primeros meses de actividad.

Alta productividad inicial, pero con rápida caída

Un ejemplo del rendimiento inicial lo dio Vista Energy en su bloque Bajada del Palo Oeste, donde el pozo BPO-2801(h) alcanzó en febrero de este año un promedio diario de 4.440 barriles, con picos de hasta 5.396 barriles. Sin embargo, estos casos son excepcionales.

En términos generales, la tasa de declinación anual de los pozos en Vaca Muerta puede alcanzar el 80%, muy por encima del 10 a 15% que registran los pozos convencionales, lo que obliga a las operadoras a mantener un ritmo sostenido de perforaciones para evitar una caída abrupta en la producción total de petróleo.

Un modelo que necesita inversión constante

Según el informe, el 80% de la producción actual de petróleo en Vaca Muerta proviene de menos del 20% de los pozos, lo que muestra una enorme concentración de la producción en un pequeño grupo de pozos altamente eficientes.

Esta lógica impone desafíos estructurales para el desarrollo a largo plazo de la formación, ya que la productividad no depende tanto de los pozos existentes sino de las nuevas perforaciones. Cualquier interrupción en el ritmo de inversión o en el acceso a equipos de perforación puede generar un impacto inmediato y significativo en el volumen total producido por la cuenca.

 

Econojournal

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