Despedida histórica
Los Piojos cerraron su historia con un show épico bajo cero que hizo vibrar a su gente
Los Piojos vivieron su despedida definitiva con un recital inolvidable en el Estadio Único de La Plata. Fue una noche helada, con temperaturas cercanas a cero, pero el calor lo pusieron los más de 40 mil fanáticos que se acercaron para vivir, una vez más, el “ritual” con una de las bandas más queridas del rock argentino.
Desde temprano, los seguidores comenzaron a llegar al predio con camperas, mantas y banderas, dispuestos a bancar el frío para ver a la banda que marcó una época. La espera valió la pena: el show duró casi cuatro horas, con más de 30 canciones que repasaron todos los discos, y una entrega total por parte de Ciro Martínez y el resto del grupo.
Un concierto cargado de emoción
La apertura fue con "Babilonia", y a partir de ahí, la energía no bajó nunca. Clásicos como "Tan solo", "Maradó", "El farolito" y "Verano del '92" hicieron cantar a todo el estadio. Pero también hubo espacio para momentos íntimos, como la interpretación de "Media caña" o “Gris”, en los que la banda bajó la intensidad para conectar de otra forma con el público.
Entre canción y canción, Ciro se mostró visiblemente conmovido. Agradeció a los fans por tantos años de fidelidad y aseguró que este show era “un cierre necesario” para el grupo. Aunque sin mencionar una posible reunión futura, dejó la puerta entreabierta: “La música sigue. En otro formato, pero sigue”.
Una comunión que traspasa generaciones
En la multitud se mezclaban jóvenes que recién descubren su discografía con quienes los siguen desde los años ‘90. Muchos llegaron en familia, padres e hijos compartiendo la pasión por una banda que, aunque ya no estará más en los escenarios como tal, dejó una huella imborrable.
La noche cerró con "Muévelo", y una ovación que duró varios minutos. El frío quedó en segundo plano frente a una emoción colectiva que calentó el alma de todos los presentes.
Los Piojos se despidieron con un recital a la altura de su leyenda. El ritual, esta vez, fue el último. Pero el legado sigue vivo.