2025-09-29

Miguel Ángel Solá habló de sus separaciones: “Me dejaron sin nada y llegué a tocar fondo”

El actor Miguel Ángel Solá se sinceró en una entrevista sobre las consecuencias de sus divorcios. Reveló que el primero lo dejó “sin nada”, que perdió vínculo con sus hijas mayores y que el desamor con Paula Cancio lo sumergió en una fuerte depresión.

El reconocido actor Miguel Ángel Solá atraviesa un gran presente en la cartelera porteña con la obra Mi Querido Presidente, que protagoniza junto a Maxi de la Cruz en el teatro Apolo. Sin embargo, detrás del éxito escénico, el artista compartió el lado más doloroso de su vida personal: el costo emocional y económico de sus separaciones.

En una entrevista con la periodista Karim González en el programa Sola en los Bares, el actor confesó que debe seguir en actividad más allá de la pasión por su profesión: “Tengo que trabajar hasta que me muera para ganarme el sustento”, señaló.

Separación y quiebre familiar
Solá recordó su primer divorcio, al que definió como un proceso devastador. “El primer matrimonio me dejó sin nada, absolutamente nada”, relató. La ruptura también afectó el vínculo con sus hijas mayores, María Luz y Cayetana: “Me vieron disminuido en toda mi posición, anímica, mental y económica”, contó.

Aunque no la nombró directamente, se refirió a su exesposa, la actriz Blanca Oteyza, con palabras duras: “Es una mala persona, no digo que lo sea, yo la considero una mala persona. Me causó mucho daño innecesario”.

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El final con Paula Cancio
Su segunda relación, con la actriz Paula Cancio, madre de su hija menor, también terminó en separación, aunque con un matiz diferente. “Le adeudo bastante porque no pude darle ni a ella ni a mi hija lo mismo que pude proveer a mis otras hijas”, admitió.

El quiebre se produjo tras una frase que lo marcó: “El desamor se instaló en la pareja cuando ella me dijo que ya no me amaba”. Esa confesión lo hundió en una depresión profunda: “Pasé un momento bravo, bravo, bravo. Tuve un año con una depre grande, lloraba todo”.

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Convivencia obligada y respeto mutuo
A pesar de la ruptura, la difícil situación económica los obligó a seguir bajo el mismo techo. “No podíamos pagar dos alquileres”, explicó. En medio de la adversidad, destacó que lograron preservar el respeto: “Fue una prueba muy bella. Nuestra hija nunca vio faltas de respeto, ni gritos ni peleas. Solo sufrió el dolor de que papá se fue de casa”.

Hoy, con la mirada puesta en el teatro y en nuevos proyectos, Miguel Ángel Solá demuestra que, pese a las caídas y al dolor del pasado, sigue apostando a la vida artística y personal con resiliencia.

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