2025-12-10

Siete de cada diez prendas importadas provienen de China

El sector textil alertó por el crecimiento acelerado de las importaciones desde China y por la falta de controles sobre la indumentaria que ingresa al país. Advierten que más de 500.000 puestos de trabajo están en riesgo y que la producción nacional atraviesa su peor caída en años.

La industria textil argentina atraviesa un momento crítico por el crecimiento acelerado de las importaciones, con China como principal origen. Según un informe de la Fundación Pro Tejer, el gigante asiático concentra más del 70% de la indumentaria importada y está desplazando la producción local, afectando a miles de trabajadores.

“La desregulación del régimen courier, la flexibilización aduanera y la falta de controles sobre plataformas digitales abrieron una puerta que China aprovechó como ningún otro país”, alertó la entidad. Advirtieron que la ropa china ingresa sin certificaciones de calidad, sin valores de referencia ni trazabilidad, y en muchos casos sin pagar impuestos, lo que genera una competencia imposible de igualar para los fabricantes argentinos.

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Pro Tejer señaló que detrás de los precios bajos se multiplica “el cierre de fábricas, la caída de talleres, comercios sin ventas y empleos que se pierden en silencio”. La cadena de valor textil y de indumentaria sostiene a más de 500.000 trabajadores en el país.

El informe también remarcó que la producción textil cayó 24% interanual en octubre —la mayor baja del mes— mientras que el segmento de indumentaria, cuero y calzado retrocedió 15,1%. Entre enero y octubre de 2025, las importaciones desde China aumentaron 109%.

Por categorías, la presencia china domina casi por completo el mercado: representa el 94% de los tejidos de punto importados, el 71% de la indumentaria y el 68% de las confecciones terminadas.

La entidad destacó que este fenómeno tiene dos causas principales: la eliminación de herramientas de control comercial —como los valores criterio, la declaración de composición, el etiquetado y el régimen antidumping— y la expansión del comercio electrónico transfronterizo, con plataformas como Shein, AliExpress o Temu que envían productos directamente desde China al consumidor argentino sin aranceles ni controles.

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A ello se suma el apoyo estatal chino a los envíos internacionales, con subsidios como los programas ePacket y China Post, que reducen drásticamente los costos logísticos y permiten precios que a veces son inferiores al costo de las materias primas locales.

Mientras varios países avanzan en regulaciones, como Francia, que aplicará un ecoimpuesto de hasta 10 euros por prenda para frenar la moda ultrarrápida, Pro Tejer advirtió que Argentina “recorre el camino inverso” al flexibilizar sus controles.

La entidad insistió en que el escenario actual pone en jaque no solo a la producción industrial sino también a la red comercial, los talleres y el empleo a nivel nacional.

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