2026-01-21

Murió Raúl Guglielminetti, el represor que salió de la cárcel por razones de salud y nunca se arrepintió

Condenado a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad, Raúl Guglielminetti murió a los 84 años tras haber obtenido la prisión domiciliaria por motivos de salud. El represor del Batallón 601 falleció sin arrepentirse ni brindar información sobre el destino de sus víctimas.

Raúl Guglielminetti, uno de los represores más emblemáticos de la última dictadura militar, murió a los 84 años tras haber recuperado la prisión domiciliaria por motivos de salud. Condenado a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad, falleció sin haber expresado arrepentimiento ni aportado información sobre el destino de sus víctimas.

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Un represor clave del aparato de inteligencia de la dictadura

Conocido como “El Ronco” o “Mayor Guastavino”, Guglielminetti se incorporó a fines de los años sesenta al Batallón de Inteligencia 601, donde cumplió funciones como “agente de reunión”, encargado de obtener información. Durante los primeros años del terrorismo de Estado actuó en Automotores Orletti, uno de los centros clandestinos de detención más emblemáticos, bajo la órbita de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE).

Luego pasó por Campo de Mayo, la Superintendencia de Seguridad Federal y también cumplió funciones en Neuquén, siempre dentro del engranaje represivo del Estado ilegal.

El escándalo en democracia y la huida a España

Su nombre volvió a cobrar notoriedad en los primeros meses del gobierno de Raúl Alfonsín, cuando fue reconocido en una fotografía como parte de la custodia presidencial. El hecho generó un fuerte escándalo político y mediático. Para entonces, integraba el llamado Grupo Alem, una estructura paralela a la SIDE que reunía a exagentes de inteligencia y represores.

Tras quedar expuesto, huyó a España, donde fue rápidamente identificado y extraditado a la Argentina por su presunta vinculación con el asesinato del empresario Emilio Naum. Sin embargo, tras una extensa indagatoria, recuperó la libertad y volvió a instalarse en el país.

Apología, nazismo y detención por lesa humanidad

Durante esos años, Guglielminetti se movía entre una quinta en Mercedes y una casa en Acassuso, donde incluso se dejaba fotografiar junto a una colección de objetos con simbología nazi. En entrevistas públicas llegó a reivindicar su paso por los servicios de inteligencia.

En 2006, Interpol lo detuvo por orden del juez federal Daniel Rafecas. Desde entonces fue juzgado y condenado en distintas causas por delitos de lesa humanidad, acumulando penas de prisión perpetua.

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La prisión domiciliaria y el final

En los últimos años, el represor solicitó reiteradamente el beneficio de la prisión domiciliaria. Inicialmente, sus pedidos se basaban únicamente en la edad avanzada. Recién en 2025, tras una descompensación grave y una internación en terapia intensiva por un hematoma subdural, la Justicia consideró que su estado de salud superaba la capacidad de atención del sistema penitenciario.

El Tribunal Oral Federal 6 autorizó en septiembre su traslado temporal a su casa en Mercedes, donde quedó bajo el cuidado de su familia. Según confirmaron fuentes judiciales, murió antes de cumplir cuatro meses fuera de la cárcel.

Guglielminetti falleció sin colaborar con la Justicia ni aportar datos sobre los desaparecidos, cerrando su vida con el mismo silencio con el que atravesó décadas de impunidad y condena.

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