2026-04-08

Crisis cervecera: cae el consumo, suben los costos y cierran bares

El sector enfrenta una fuerte caída de ventas, costos en alza y cambios en el consumo. Desde cervecerías artesanales hasta grandes empresas ajustan sus modelos para sobrevivir.

El negocio cervecero en Argentina atraviesa una de sus etapas más complejas en años: el consumo cayó cerca de un 35% en los últimos dos años, en un contexto de suba de costos, caída del poder adquisitivo y cambios en los hábitos de consumo.

El impacto ya se siente en toda la cadena, desde bares artesanales hasta grandes compañías, con cierres de locales y reconfiguración del sector.

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Caída del consumo y bares que bajan la persiana

Durante 2025 y lo que va de 2026, varios espacios emblemáticos dejaron de operar. Entre ellos, Buena Birra Social Club y Cervelar, además de franquicias de Antares en ciudades como La Plata y Mar del Plata.

Estos cierres se repiten incluso en zonas de alto poder adquisitivo y responden a un patrón común: menos clientes, tickets más bajos y costos fijos cada vez más altos.

Costos en alza y márgenes cada vez más ajustados

Desde el sector advierten que el modelo económico cambió. “Los costos de alquileres, salarios y servicios se movieron fuerte, y también los márgenes”, explicó Leonardo Ferrari.

A esto se suma un problema estructural: muchas materias primas están dolarizadas. La malta tiene precio internacional, el lúpulo es mayormente importado y la levadura también proviene del exterior, lo que presiona los costos.

“Si tomamos 2024 y 2025, la caída ronda el 35% en toda la industria”, agregó Ferrari.

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Cambios en el consumo: menos salidas y productos más simples

La caída del poder adquisitivo impactó de lleno en la gastronomía. Hoy hay menos salidas y el gasto promedio es menor.

En este contexto, los consumidores optan por opciones más económicas, lo que obliga a las marcas a adaptar su oferta. Las cervezas más simples y de menor costo de producción ganan terreno frente a estilos más complejos.

La crisis también alcanza a las grandes empresas

El escenario no distingue escalas. La histórica Cervecería y Maltería Quilmes avanzó con ajustes en su planta de Zárate, donde redujo turnos y personal, además de implementar planes de retiro voluntario.

A esto se suma el aumento de importaciones, que intensifica la competencia en el mercado local.

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Un modelo en transformación

Frente a este escenario, el sector comienza a redefinirse. Los grandes locales dejan lugar a formatos más chicos y eficientes, con menor estructura de costos.

Al mismo tiempo, el segmento artesanal mantiene cierta participación —cerca del 20% en supermercados—, aunque dentro de un mercado más reducido.

“Los negocios se adaptan”, resumió Ferrari, en un contexto donde el objetivo principal ya no es crecer, sino sostenerse.

Con consumo en baja, costos en alza y márgenes ajustados, la industria cervecera argentina enfrenta un proceso de transformación que redefine su futuro inmediato.

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