A un año de la muerte del papa Francisco: el testamento que reflejó su legado de humildad
Este martes 21 de abril se cumple el primer aniversario de la muerte de Papa Francisco, quien falleció en 2025 a los 88 años tras sufrir un derrame cerebral. Su partida marcó el final de un papado atravesado por la cercanía con la gente, la sencillez y un fuerte mensaje social.
El Sumo Pontífice había tenido su última aparición pública el 20 de abril de 2025, durante la misa de Pascua en la Plaza de San Pedro.
El testamento del papa Francisco: una despedida sin lujos
Horas después de su fallecimiento, el Vaticano difundió su testamento, donde dejó en claro su deseo de una despedida austera.
En el documento, pidió ser enterrado en la Basílica de Santa María la Mayor, en lugar de la tradicional cripta de la Basílica de San Pedro, donde descansan la mayoría de los pontífices.
También solicitó una sepultura “bajo tierra, sencilla, sin adornos especiales” y con una única inscripción: “Franciscus”.
Un gesto que rompió con la tradición del Vaticano
La decisión de elegir Santa María la Mayor no fue casual. Se trata de uno de los templos más importantes de Roma y un lugar de profunda devoción para Bergoglio, quien solía visitarlo al inicio y al final de cada viaje apostólico.
El gesto marcó una ruptura con siglos de tradición y reforzó su perfil de líder espiritual cercano y despojado de formalidades.
Un benefactor anónimo pagó su sepultura
Otro de los puntos llamativos del testamento fue que los gastos de su entierro serían cubiertos por un benefactor anónimo.
Aunque no trascendió su identidad, el propio documento dejó asentado que esta persona asumiría los costos vinculados a su descanso final.
El legado de Francisco: humildad, fe y cercanía
Las disposiciones finales del Papa están en línea con el estilo de vida que mantuvo desde su etapa en Buenos Aires, mucho antes de convertirse en líder de la Iglesia Católica.
Su mensaje final resume su legado: ofreció el sufrimiento de sus últimos días “por la paz en el mundo y la fraternidad entre los pueblos”.
A un año de su muerte, la figura de Francisco sigue presente como uno de los papas más influyentes de la historia reciente, recordado por su sencillez y su compromiso con los sectores más vulnerables.