Condenaron a un granjero en Reino Unido por talar 71 árboles: deberá pagar una millonaria multa y fue a prisión
Un granjero del Reino Unido fue condenado a 12 meses de prisión y deberá pagar una multa de 600.000 libras esterlinas (unos 800.000 dólares) por haber talado ilegalmente 71 árboles para construir un camino y un sector destinado a sus caballos en una propiedad ubicada junto al río Lugg, en el condado de Herefordshire.
El condenado, identificado como John Price, de 71 años, ordenó en febrero de 2022 el desmonte de árboles de gran valor ecológico, entre ellos alisos, sauces, avellanos y espinos, muchos con más de 50 años de antigüedad. Además, retiró material del cauce y de la ribera del río sin contar con las autorizaciones correspondientes.
Durante el juicio, los operarios que realizaron los trabajos aseguraron que desconocían que la intervención requería permisos ambientales, ya que el propietario nunca les informó esa situación.
La Justicia habló de "vandalismo ecológico"
El juez Ian Strongman calificó el hecho como un "vandalismo ecológico a escala industrial" y resolvió condenar a Price a un año de prisión, de los cuales cumplió diez meses, además de imponerle una multa récord por el daño ocasionado al ambiente.
La sentencia destacó que el desmonte destruyó el hábitat de numerosas especies protegidas, entre ellas nutrias, salmones atlánticos, lampreas, cangrejos de río de patas blancas y otras especies características del ecosistema del río Lugg.
Un daño que tardará décadas en revertirse
Especialistas ambientales advirtieron que las consecuencias del desmonte serán de largo plazo. El ecologista Richard Fishbourne sostuvo que actualmente "no hay signos de vida" en el sector afectado y explicó que la recuperación completa del ecosistema podría demandar entre 20 y 30 años.
Según indicó, el material extraído del cauce era fundamental para la reproducción de peces e insectos acuáticos, por lo que la pérdida de ese hábitat provocó un fuerte impacto sobre la biodiversidad de la zona.
Las imágenes del antes y el después del lugar se viralizaron en Reino Unido y reavivaron el debate sobre la protección de los ecosistemas ribereños y las sanciones por delitos ambientales.