2026-08-30

Ciberseguridad

Advierten que los ciberdelincuentes roban datos cifrados para descifrarlos en el futuro

La velocidad de los ataques contra redes corporativas se redujo de 285 a 72 minutos en un año. Expertos alertan sobre el avance de la técnica Harvest Now, Decrypt Later, que busca almacenar información cifrada para romper sus sistemas de protección cuando la computación cuántica alcance la capacidad necesaria.

La velocidad con la que los ciberdelincuentes logran ingresar a redes corporativas y extraer información se aceleró de manera significativa durante el último año, según un reporte global de respuesta a incidentes de Unit 42 de Palo Alto Networks. El tiempo promedio pasó de 285 minutos a apenas 72 minutos por incidente.

Esta aceleración también incrementó el riesgo asociado a la técnica conocida como Harvest Now, Decrypt Later (HNDL), mediante la cual los atacantes roban grandes volúmenes de información cifrada y los almacenan para intentar descifrarlos en el futuro, cuando los avances de la computación cuántica permitan vulnerar las claves utilizadas actualmente.

La amenaza genera preocupación entre especialistas. Un informe de Thales señala que el 61% de los profesionales de tecnología e informática considera a HNDL como uno de los principales riesgos de ciberseguridad.

A esto se suma el avance de la capacidad de cómputo. Investigaciones vinculadas con Google Quantum AI y la Universidad Carlos III de Madrid analizaron la evolución de los recursos necesarios para atacar sistemas de cifrado, mientras que empresas y organismos internacionales comenzaron a acelerar la transición hacia mecanismos de protección preparados para la era cuántica.

Sin embargo, la preparación empresarial todavía presenta un importante rezago. Un estudio global de ISACA indica que el 95% de las organizaciones aún no cuenta con una hoja de ruta específica para enfrentar este escenario.

El crecimiento de la computación cuántica también está acompañado por un fuerte aumento de las inversiones. De acuerdo con el Quantum Technology Monitor de McKinsey, la inversión mundial en tecnologías cuánticas alcanzó los 12.600 millones de dólares, multiplicándose en el último año.

El desafío para América Latina

Desde The Quantum Alliance (TQA), su presidente y fundador, Facundo Díaz, advirtió que América Latina tampoco está al margen de esta amenaza.

“Pensar que los avances cuánticos o los ciberataques son problemas de países desarrollados es el primer gran error de las empresas de la región”, sostuvo, y remarcó que los ataques automatizados pueden desarrollarse a velocidad de máquina independientemente de la ubicación geográfica de las víctimas.

En este contexto, TQA impulsa una infraestructura regional de cómputo avanzado mediante una red distribuida en ocho centros o hubs, proyectados en Buenos Aires, la Patagonia, São Paulo, Río de Janeiro, Bogotá, Santiago, Ciudad de México y Lima.

La iniciativa apunta a que bancos, gobiernos y sectores estratégicos como energía y salud puedan procesar información sensible dentro de la región, incorporando desde el comienzo mecanismos de criptografía poscuántica (PQC).

La migración también comienza a estar condicionada por nuevas exigencias regulatorias. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) impulsa la transición hacia estándares criptográficos preparados para la computación cuántica, lo que genera presión sobre empresas que mantienen vínculos financieros internacionales.

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La inteligencia artificial suma otro desafío

A la amenaza cuántica se agrega la creciente capacidad de la inteligencia artificial aplicada a los ciberataques. El desarrollo de sistemas capaces de automatizar tareas, analizar grandes volúmenes de información y actuar sobre infraestructuras digitales aumenta la complejidad de las defensas tradicionales.

Ante este escenario, TQA plantea además el uso de modelos de lenguaje pequeños (SLM) alojados dentro de los propios servidores de las organizaciones, con el objetivo de reducir la exposición de información sensible a plataformas externas.

Díaz sostuvo que trasladar todos los datos corporativos hacia grandes modelos alojados en nubes extranjeras puede generar una dependencia tecnológica y planteó como alternativa fortalecer las capacidades locales.

Para las empresas, una de las primeras medidas recomendadas es auditar los sistemas criptográficos actualmente utilizados, identificar qué información debe mantenerse protegida durante largos períodos y comenzar una migración progresiva hacia criptografía poscuántica.

La advertencia central de los especialistas es que el riesgo no comienza cuando las computadoras cuánticas logren descifrar los sistemas actuales: los datos que se están robando hoy podrían ser utilizados en el futuro.

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