Granja Tres Arroyos despidió a 1.000 trabajadores
La crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo y profundizó la preocupación entre sus trabajadores. Entre el miércoles y el jueves, la empresa notificó 1.000 despidos en tres de sus plantas industriales ubicadas en la provincia de Buenos Aires.
Las desvinculaciones fueron confirmadas por directivos de la compañía y relevadas por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires (STIA).
Uno de los establecimientos más afectados es la planta WADE 2, ex Cresta Roja, ubicada en El Jagüel, partido de Esteban Echeverría. Allí fueron notificados alrededor de 450 trabajadores sobre una dotación de 500, lo que representa casi el 90% del personal.
En Capitán Sarmiento, la empresa desvinculó a unos 500 empleados, aproximadamente la mitad de la plantilla de esa planta.
En tanto, en el complejo Pinazo, en Pilar, se produjeron otros 50 despidos, mientras que la dotación quedó reducida a unos 250 trabajadores.
Audiencia en el Ministerio de Trabajo
La situación generó una rápida reacción de las autoridades y organizaciones sindicales. El Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires convocó a una audiencia en La Plata con representantes de la empresa, dirigentes gremiales y funcionarios.
El objetivo será analizar la situación y buscar una instancia de diálogo frente al impacto de las desvinculaciones.
La medida también generó preocupación en los municipios donde funcionan las plantas, debido al peso que la compañía tiene como fuente de empleo.
En Capitán Sarmiento, la intendenta Fernanda Astorino envió una carta al CEO de Granja Tres Arroyos, Joaquín de Grazia, para pedir explicaciones y reclamar la conformación de una mesa de diálogo.
La jefa comunal expresó su preocupación por la situación de las familias afectadas y destacó el papel que la empresa tuvo históricamente como uno de los principales generadores de empleo de la localidad.
Qué argumentó la empresa
En los telegramas enviados a los trabajadores, Granja Tres Arroyos justificó las desvinculaciones al señalar que existe una “grave disminución de trabajo no imputable a esta empleadora”, producto de “circunstancias extraordinarias” que modificaron las condiciones del negocio.
Entre los factores mencionados por la compañía aparecen las consecuencias de los brotes de influenza aviar registrados desde 2023, el cierre de determinados mercados de exportación —con especial impacto en China—, el incremento de los costos operativos y la sobreoferta de productos en el mercado interno.
La empresa también señaló una caída de los precios de comercialización y el deterioro de su situación financiera.
Una crisis que ya había obligado a cerrar otra planta
El conflicto laboral se suma a las dificultades que la compañía viene atravesando desde hace meses.
Granja Tres Arroyos había cerrado anteriormente su planta ubicada en Concepción del Uruguay, en Entre Ríos, en el marco de un proceso de reestructuración.
La empresa también acumula un importante nivel de endeudamiento, estimado en alrededor de US$360 millones, mientras su capacidad productiva se encuentra fuertemente afectada.
En años anteriores, la compañía había incorporado establecimientos de empresas con dificultades financieras, entre ellas Avex, de Río Cuarto, y la ex Cresta Roja, operaciones que, según el diagnóstico difundido sobre la situación, terminaron impactando sobre la cadena de pagos, el capital de trabajo y el nivel de utilización de las plantas.
Ahora, los despidos en las tres plantas bonaerenses profundizaron el conflicto y dejaron planteado un escenario de fuerte incertidumbre para cientos de familias.
La audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo será clave para determinar si las partes logran abrir una negociación y establecer alternativas frente a las desvinculaciones.