2026-10-26

Cómo consumen frutas los argentinos según la generación a la que pertenecen

Un estudio de Top Info reveló la brecha en el consumo de frutas según la edad. Mientras los Baby Boomers lideran la compra, la Gen Z registra el nivel más bajo.

La forma en que las personas se alimentan y el lugar que le otorgan a los alimentos frescos en su rutina diaria atraviesan un cambio estructural impulsado por los hábitos de cada grupo etario. Un reciente relevamiento elaborado por la consultora especializada Top Info, bajo la autoría de la ingeniera agrónoma Betina Ernst, analizó el comportamiento de los consumidores frente a la compra y consumo de frutas en el país, poniendo en evidencia cómo las pautas tradicionales ceden terreno frente a la búsqueda de practicidad, nuevos sabores y los entornos digitales.

En Argentina, la estructura demográfica muestra una fuerte presencia de sectores jóvenes y adultos jóvenes: los millennials y los centennials representan juntos el 49% de la población (24% y 25%, respectivamente), seguidos por la Generación X con el 19%, los Baby Boomers con el 18% y la Generación Alfa con el 14%. La coexistencia de estos grupos genera dinámicas de mercado marcadas por marcadas diferencias en los volúmenes de compra, los canales de abastecimiento y la valoración del producto.

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Del hábito diario de los Baby Boomers a la búsqueda de placer en la Generación X

El trabajo desarrollado por Top Info señala que los Baby Boomers, nacidos entre 1946 y 1964, se consolidan como los principales compradores y consumidores de frutas y verduras del mercado. Su relación con el alimento mantiene un perfil tradicional: priorizan la cocina en el hogar, compran en cantidades importantes dentro de la frutería de barrio y basan sus elecciones en el asesoramiento del comerciante. Para este segmento, el consumo es diario y está asociado a la prevención de enfermedades y al cuidado de la salud en la madurez. Ante contextos de dificultad económica, prefieren migrar hacia variedades más accesibles antes que interrumpir la compra.

Por su parte, los integrantes de la Generación X (1965-1980) introdujeron un cambio de enfoque donde el placer, la textura y el sabor pasaron a ocupar un rol central por encima de la mera necesidad nutricional. Si bien continúan siendo los que más presupuesto destinan al rubro alimenticio y a las salidas gastronómicas, su nivel de consumo es ligeramente menor al de los más adultos. Se muestran más abiertos a probar variedades exóticas o descubiertas durante viajes, aunque están dispuestos a suspender la compra si la mercadería disponible no cumple con sus estándares de calidad.

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Millennials y Centennials: entre la nutrición funcional y el rechazo a la fruta fresca

En el informe, la Ing. Agr. Betina Ernst destaca que entre los millennials (1981-1996) el cuidado de la salud se vincula estrechamente a la calidad nutricional y al origen de los insumos. Este grupo registra una mayor tendencia hacia el vegetarianismo y el veganismo, utilizando la fruta como un sustituto natural frente al rechazo del azúcar refinado y la carne. A diferencia de las generaciones previas, prefieren comprar porciones más pequeñas y empaquetadas para evitar el desperdicio de comida, valorando las opciones orgánicas y mostrando disposición a probar sabores variados siempre que el precio mantenga un equilibrio razonable.

El escenario más crítico para el sector frutícola se observa en la Generación Z o centennials (1997-2010), donde la proporción de consumidores diarios cae por debajo del 10%. Para los jóvenes de este segmento, el argumento de que la fruta es un alimento saludable resulta insuficiente para incorporarla a la dieta. Sus decisiones están condicionadas por la conveniencia y la experiencia sensorial: buscan formatos listos para consumir —como presentaciones cortadas, jugos o batidos—, empaques prácticos y sabores intensos o exóticos. Además, canalizan sus elecciones a través de plataformas digitales y redes sociales, manteniendo un esquema de alimentación caracterizado por el picoteo en lugar de las comidas estructuradas.

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Los desafíos de comunicación para el sector productivo

Los resultados de la investigación ponen de manifiesto que las estrategias de promoción tradicionales enfocadas únicamente en las propiedades saludables del producto perdieron efectividad ante las audiencias más jóvenes. Las nuevas pautas de consumo exigen al sector agrícola y a las cadenas de distribución replantear los formatos de venta para responder a las demandas de conveniencia, reducción de residuos y packaging adaptado.

Para lograr una inserción exitosa en los segmentos de menor edad, la industria enfrenta el desafío de adecuar sus mensajes a los lenguajes dinámicos de las redes sociales. El mercado requiere una comunicación más visual y directa que resalte los atributos de sabor y facilidad de uso, adaptándose a un consumidor que prioriza la funcionalidad y la inmediatez en todas sus decisiones de compra.

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