Multaron a una jubilada por alimentar al gato de su vecino: ahora el felino no quiere volver a casa
En Zúrich, una mujer de 68 años fue sancionada por alimentar sistemáticamente al gato de su vecino durante casi un año, a pesar de haber sido advertida por escrito para que dejara de hacerlo.
La jubilada instaló una gatera en su puerta para que el gato, llamado Leo, pudiera entrar y salir libremente, lo que terminó provocando que el animal se quedara en su hogar y no quisiera regresar a la casa de su dueño original.
El vecino denunció la situación y la fiscalía multó a la mujer con 800 francos suizos (950 dólares) y le impuso una multa condicional de 3600 francos (4.273 dólares) por apropiación indebida. Sin embargo, la jubilada se negó a pagar, lo que derivó en un juicio que llamó la atención nacional.
Finalmente, tras una audiencia privada en el Tribunal de Distrito de Zúrich, ambos llegaron a un acuerdo: la jubilada podrá quedarse con Leo y el vecino retiró la denuncia, poniendo fin a esta singular disputa legal.