Murió Daniel Divinsky, histórico editor de Mafalda
A los 83 años murió Daniel Divinsky, uno de los editores más influyentes de la Argentina y fundador del sello Ediciones de la Flor, desde donde impulsó obras fundamentales del humor gráfico y la literatura nacional. Su muerte fue confirmada este 1 de agosto y genera una fuerte conmoción en el mundo editorial y cultural.
Un editor irrepetible
Divinsky fue el gran impulsor detrás de títulos que marcaron generaciones: las tiras de Mafalda de Quino, Boogie, el aceitoso de Fontanarrosa, cuentos de Ray Bradbury y Silvina Ocampo, y libros emblemáticos como Operación Masacre, de Rodolfo Walsh.
Su catálogo combinó lo mejor del humor gráfico con la literatura de vanguardia: publicó a Borges, Sábato, Viñas y hasta Umberto Eco con El nombre de la rosa. Fue, además, un referente absoluto del editor independiente argentino, un pionero que demostró que el compromiso, la mirada curadora y el vínculo con los autores podían sostener un proyecto viable sin ceder en calidad.
El vínculo con Quino
En 1970 comenzó a publicar a Quino, quien se mantuvo fiel al sello durante toda su carrera. La dupla fue central para que Mafalda se convirtiera en ícono cultural, no solo en Argentina, sino en buena parte de América Latina y Europa.
El propio dibujante Rep lo despidió con emoción:
“Todos queríamos editar con vos. Entonces, cuando ponías un ojo sobre el trabajo de uno y te publicaba libros, sentías que habías llegado a una especie de Olimpo. Y también comenzaba una amistad”.
Exilio y compromiso
Abogado de formación y comprometido con los valores democráticos, Divinsky se exilió en Venezuela durante la dictadura, pero no abandonó nunca su labor cultural. A su regreso, continuó su legado editorial con el mismo entusiasmo, manteniéndose activo y presente hasta sus últimos días en ferias, charlas y actividades literarias.
Un legado que perdura
Daniel Divinsky deja un legado editorial inmenso, donde conviven la lectura popular, el humor gráfico y la literatura de calidad. Ediciones de la Flor se convirtió en sinónimo de libros inolvidables, formato reconocible y selección exquisita.
Su muerte deja un vacío enorme, pero su obra sigue viva en cada estante, en cada página y en la memoria de quienes aprendieron a leer, reír y pensar con sus libros.