Violencia en Copa Sudamericana
Gabriel Boric envía a ministro del Interior a Buenos Aires tras ataques a hinchas chilenos
Tras los graves incidentes ocurridos en el partido de la Copa Sudamericana entre Independiente y la Universidad de Chile, el presidente chileno, Gabriel Boric, instruyó al ministro del Interior, Álvaro Elizalde, viajar a Buenos Aires para acompañar a los heridos y supervisar la situación de los detenidos.
El mandatario calificó los hechos de “inaceptable linchamiento de chilenos” y subrayó que “la violencia no tiene ninguna justificación, de ningún lado”, asegurando que se protegerán los derechos de los ciudadanos afectados mientras la justicia determina responsabilidades.
Los incidentes se produjeron en la Tribuna Sur Alta del estadio Libertadores de América-Ricardo Bochini, donde hinchas visitantes protagonizaron actos vandálicos: rompieron baños, butacas y utilizaron palos y botellas como proyectiles, agrediendo a los hinchas locales.
La situación derivó luego en una cacería de los fanáticos de la Universidad de Chile por parte de sectores disidentes de la barra de Independiente.
El partido se suspendió temporalmente mientras la policía y la seguridad intentaban controlar la violencia. Más de 300 hinchas chilenos fueron detenidos y trasladados a Puerto Madero, mientras que otros resultaron con heridas de diversa consideración.
“Lo sucedido está mal en demasiados sentidos, desde la violencia en las barras hasta la evidente irresponsabilidad en la organización”, dijo Boric, enfatizando que su gobierno coordina con Embajada, Consulado, Cancillería y Ministerio del Interior para garantizar atención médica y respeto a los derechos de los afectados.
Los directivos de la Universidad de Chile denunciaron problemas de organización que favorecieron los hechos violentos, señalando que la ubicación de su hinchada sobre la barra local complicó el control del encuentro.
La Conmebol había advertido previamente a la institución por incidentes similares en competiciones internacionales, pero las medidas preventivas no fueron suficientes.