El riesgo país ya saltó casi 50% desde el mínimo de 2025
Tras un desplome de más del 70% durante 2024 por las expectativas generadas por el plan de ajuste de Javier Milei, el riesgo país argentino comenzó a crecer desde enero de 2025 y ya acumula un aumento del 48% desde el mínimo anual, al pasar de 560 puntos básicos a los actuales 829.
El riesgo país, calculado por J.P. Morgan a partir del spread entre los bonos soberanos y los del Tesoro de Estados Unidos, funciona como un termómetro clave sobre la percepción de riesgo de la nación y las posibilidades del Gobierno de retornar a los mercados de deuda externa.
Factores detrás del aumento
Para Ian Colombo, asesor financiero en Cocos Gold, la débil acumulación de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha sido uno de los motivos que impidió que el riesgo país siguiera bajando: “Un año de mucha volatilidad necesita un tipo de cambio estable, un dólar estable y continuar con superávit fiscal e inflación a la baja. La acumulación de reservas no acompaña estos objetivos”.
Por su parte, Juan Manuel Francos, economista jefe en Grupo SBS, señaló que si bien las reservas líquidas permiten pagar los bonos y alejar riesgos de default a corto plazo, “el mercado quiere ver que Argentina acumule reservas netas por sí misma”.
Impacto político y expectativas
El riesgo país también se ve afectado por la incertidumbre política, con las elecciones legislativas entre septiembre y octubre como evento clave. Según Francos: “Dependiendo de cómo interprete el mercado los resultados, la prima de riesgo podría aliviarse o los bonos podrían enfrentar presión adicional”.
Además, Mateo Reschini, analista de Investigación en Inviu, agregó que recientes denuncias por presuntas coimas vinculadas a funcionarios oficialistas han contribuido a la caída de los precios de los bonos soberanos, elevando sus rendimientos y el riesgo país. “El mercado espera a las elecciones de la provincia de Buenos Aires y luego a las nacionales de medio término para evaluar la viabilidad de futuras reformas estructurales y el sentimiento inversor en Argentina”, explicó.