Entregaron los restos de Diego Fernández y la familia reclama que no se cierre la causa
Después de 41 años de espera, la familia de Diego Fernández, el adolescente de 16 años desaparecido en 1984, finalmente pudo despedirlo. El sábado, en una ceremonia íntima pero multitudinaria por el acompañamiento de vecinos, amigos y antiguos compañeros de club, sus restos fueron inhumados en el Cementerio de Chacarita. La Justicia todavía no autorizó la cremación.
La búsqueda de Diego había quedado sin respuestas desde el 26 de julio de 1984, cuando pidió dinero para el colectivo y salió hacia la casa de un amigo. Desde entonces, nada se supo hasta mayo pasado, cuando su cuerpo fue encontrado por casualidad durante una obra en una vivienda de Coghlan, en Congreso al 3700. Allí vivía Cristian Graf, ex compañero de colegio.
Para la familia, poder recuperar los restos fue una reparación necesaria, pero ahora comienza otra etapa. Este miércoles, Javier Fernández, hermano de Diego y representante de la querella, se presentará ante la Cámara Criminal de Apelaciones para pedir que no se cierre la investigación y que se continúe indagando sobre la responsabilidad de Graf.
La causa tuvo un giro en octubre, cuando el juez de Instrucción Alejandro Litvak sobreseyó a Graf por “encubrimiento agravado” y “supresión de evidencia”, argumentando que los delitos estaban prescriptos. Tanto el fiscal Martín López Perrando como la querella apelaron la decisión.
La audiencia se realizará ante los jueces Julio Lucini, Hernán López e Ignacio Rodríguez Varela, quienes escucharán a las partes en una exposición breve. Luego podrán resolver en el momento o tomarse algunos días.
El caso reabrió un debate sobre la falta de respuestas estatales en desapariciones previas a la era digital, ya que durante décadas la desaparición de Diego fue tratada como una “fuga de hogar”. En su apelación, el fiscal López Perrando cuestionó la inacción judicial y advirtió que cerrar la causa sería “volver a matar” a Diego al impedir conocer la verdad.
La querella, por su parte, planteó la posibilidad de solicitar un juicio por la verdad, al considerar que el Estado estuvo ausente durante más de 40 años y que aún falta reconstruir qué ocurrió con el adolescente antes de su muerte.
La familia de Diego espera que esta vez la Justicia avance donde antes no lo hizo y que, después de cuatro décadas, se pueda saber qué pasó y quiénes fueron responsables.