La UCA reconoció la baja de la pobreza, pero advierte que “no se siente en el bolsillo”
El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) reconoció que los índices de pobreza mostraron una baja en los últimos meses, aunque advirtió que esos datos no reflejan con precisión la realidad cotidiana de los hogares. El director del organismo, Agustín Salvia, sostuvo que existe un “problema de realismo” en las mediciones y habló de una “ficción metodológica” que distorsiona la lectura del fenómeno.
Según explicó el especialista, si bien la reducción de la pobreza existió, su magnitud puede resultar engañosa. “Hay cierta ficción en los datos o cierta levedad. Es muy difícil decir un sí rotundo”, afirmó, al tiempo que descartó cualquier tipo de manipulación política sobre el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Salvia remarcó que la percepción social se mantiene alejada de los números oficiales, ya que la mejora no se traduce en una mayor capacidad de consumo. “La gente no está sintiendo en el bolsillo que tiene más capacidad de compra que hace un año”, señaló, y agregó que se observa una caída en el consumo de productos básicos como lácteos o yerba.
Uno de los puntos centrales de su análisis fue el cambio en la estructura del gasto de los hogares. Según detalló, los servicios básicos —como luz, gas, transporte y comunicaciones— ocupan una porción cada vez mayor del ingreso, reduciendo el dinero disponible para otros consumos.
Además, cuestionó las herramientas de medición utilizadas para calcular la pobreza. Indicó que las canastas de referencia se basan en patrones de consumo de hace dos décadas, lo que genera distorsiones. “Se están utilizando parámetros del 2004 o 2005, cuando el peso de los servicios era mucho menor que en la actualidad”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que una mejor captación de ingresos por parte del INDEC, combinada con canastas desactualizadas, puede arrojar resultados que aparentan ser más positivos de lo que realmente son. “La gente deja de ser pobre porque puede pagar servicios, pero no porque tenga más capacidad de consumo”, afirmó.
Finalmente, el sociólogo advirtió que el país atraviesa un proceso de estancamiento social, con niveles de pobreza estructural que se mantienen entre el 25% y el 30%. También alertó sobre el crecimiento del empleo informal y la falta de dinamismo en el sector privado, factores que limitan una mejora sostenida en las condiciones de vida.