miércoles 1 de abril de 2026
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Julio Bocca reveló las cicatrices de su vida dedicada al ballet

El bailarín argentino Julio Bocca repasó su carrera en Otro día perdido con Mario Pergolini, donde habló sobre la exigencia del ballet, desmintió mitos de maltrato, y relató las múltiples lesiones y cirugías que marcaron su vida profesional. Bocca destacó que bailar implica sacrificio, disciplina y pasión, y compartió detalles sobre las cicatrices que evidencian años de dedicación al arte.
viernes 28 de noviembre de 2025

El prestigioso bailarín argentino Julio Bocca fue invitado especial al ciclo Otro día perdido, conducido por Mario Pergolini, donde repasó su carrera y reflexionó sobre la exigencia física y emocional que impone el ballet. En un diálogo honesto, Bocca reveló cómo sus años sobre los escenarios dejaron cicatrices visibles y profundas, fruto de la disciplina y el sacrificio elegidos por amor al arte.

La exigencia del ballet: disciplina y elección
La exigencia siempre fue, sobre todo si querés llegar a un nivel y estar entre los mejores”, afirmó Bocca, subrayando que la carrera en ballet es una decisión personal: “Es una carrera que vos elegís. Nadie te obliga a hacerlo”. Sobre los métodos estrictos de enseñanza, el bailarín aclaró que nunca sufrió maltrato físico: “Nunca me pegaron a mí. Nunca en el Colón”. La autoridad venía de la disciplina y la firmeza de los maestros, no de golpes.

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Lecciones de sus maestros y la pasión por bailar
Bocca recordó a su maestro alemán, que lo preparaba físicamente para bailar largas horas con resistencia y disfrute. Aseguró que el arte requiere sufrimiento controlado y goce simultáneo, donde la corrección y la exigencia son parte de la formación, pero siempre dentro de límites respetuosos.

Lesiones y cicatrices: el precio físico del éxito
El diálogo se tornó más intenso al abordar sus lesiones. Bocca detalló su primera operación en 1986 tras un salto que le fisuró el menisco, y relató complicaciones por infección durante el tratamiento. Enumeró además múltiples intervenciones: cuatro en rodillas, lesiones en ligamentos del pie, costillas y dedos, destacando que la danza exige continuar pese al dolor y las limitaciones físicas.

Humor y resiliencia en medio del sacrificio
A pesar de las adversidades, Bocca mostró su sentido del humor y resiliencia, describiendo cómo continuó bailando incluso tras lesiones graves: “Y si estás en función, sí”. Su relato evidenció la combinación de pasión, disciplina y amor por el arte que caracteriza su carrera, y cómo cada cicatriz cuenta la historia de un artista que eligió el sacrificio para bailar.

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Un legado marcado por la dedicación
Más allá de los escenarios, Julio Bocca transmitió una visión clara: la danza profesional no solo requiere talento, sino también esfuerzo extremo, autocontrol y entrega total. Sus palabras y cicatrices físicas son testimonio de una vida dedicada al ballet y al perfeccionamiento artístico, dejando un legado de disciplina y excelencia reconocido en todo el mundo.