lunes 23 de febrero de 2026
UNITE A LA COMUNIDAD DE NOTICIASNQN I INFORMATE PRIMERO, DESDE TU CELULAR

Autos eléctricos en Argentina: cuánto cuesta usarlos por día y el problema silencioso de las baterías

Aunque el costo por kilómetro es muy bajo, especialistas advierten que las baterías siguen siendo el punto más crítico de los autos eléctricos en el país. Cómo impacta la degradación, la falta de repuestos y la ausencia de técnicos capacitados.
lunes 26 de enero de 2026

En el debate sobre la movilidad eléctrica suele repetirse una verdad parcial: los autos eléctricos son baratos de usar. Y aunque el cálculo diario lo confirma, existe un riesgo estructural que casi no aparece en la conversación pública: qué ocurre cuando la batería envejece, se degrada o directamente deja de funcionar.

Lee también: La buena noticia para Úbeda antes del duelo con Estudiantes: Cavani volvió a entrenarse a la par y quedó a disposición

Cuánta energía consume un auto eléctrico en uso urbano

En promedio, un vehículo eléctrico utiliza entre 16 y 18 kWh cada 100 kilómetros. Para simplificar, se toma un consumo conservador de 20 kWh cada 100 km, que permite proyectar gastos reales al usuario urbano argentino.

Un conductor típico recorre 50 km por día, lo que implica un consumo de 10 kWh diarios. En términos domésticos, es el equivalente energético a usar un horno eléctrico potente durante algunas horas.

Lee también: Bariloche tendrá para el Mundial de Motocross 2026 un circuito técnico y desafiante

Cuánto cuesta cargar un auto eléctrico en casa en Argentina

El costo real se obtiene dividiendo el monto total de la factura eléctrica (incluyendo impuestos y cargos) por los kWh consumidos. Ese valor —multiplicado por los 10 kWh diarios— da el gasto estimado para recorrer 50 km.

En la mayoría de las provincias, aun con tarifas actualizadas, la diferencia es contundente: mover un auto eléctrico cuesta entre 3,5 y 5 veces menos que hacerlo con nafta para la misma distancia.

Hasta este punto, los números cierran sin discusión.

El problema silencioso: la batería es el talón de Aquiles del auto eléctrico

El verdadero desafío no está en el costo diario sino en la batería, que representa el componente más valioso del vehículo. En Argentina, la mayoría de los modelos —sobre todo los importados desde China— llegan con baterías:

Selladas y propietarios

Sin módulos fácilmente reemplazables

Sin repuestos locales

Sin red de técnicos capacitados

Sin alternativas compatibles entre marcas

Cuando la batería comienza a degradarse, baja la autonomía. Y si falla por completo, el reemplazo puede costar entre el 40% y el 60% del valor del auto.

No existe “taller de barrio” para resolverlo.

Lee también: PS Plus Essential febrero 2026: filtran uno de los juegos gratuitos y sorprende a los fans

Falta de técnicos, repuestos y protocolos: el cuello de botella

El mercado argentino enfrenta una debilidad estructural:

Muy pocos especialistas en reparación de baterías de litio

Ausencia de una red de reacondicionamiento

Falta de celdas certificadas equivalentes

Sistemas no estandarizados entre marcas

Esto deja al consumidor atado a la garantía, al importador o, en el peor de los casos, ante la necesidad de reemplazar el vehículo completo.

Un auto eléctrico sin batería funcional no es un vehículo: es un objeto inmóvil y costoso.

El riesgo para el usuario: el costo total de vida útil

Muchos usuarios calculan el costo diario, pero no consideran el costo total de propiedad. Si la batería falla fuera de garantía:

No hay repuestos económicos

No existe mercado secundario confiable

No hay talleres independientes con escala

No hay alternativas universales entre marcas

Esto no significa que los autos eléctricos sean una mala opción, sino que el mercado está lejos de ser maduro y las expectativas deben ser realistas.

Conclusión: ahorro diario claro, estructura técnica insuficiente

Hoy, en Argentina:

Sí:

El consumo es bajo

El costo por kilómetro es muy inferior al de la nafta

Para uso urbano, el ahorro es tangible

Pero también:

La batería es crítica y costosa

El soporte técnico es escaso

La dependencia del fabricante es absoluta

El riesgo post-garantía es alto

En resumen: el auto eléctrico funciona muy bien… hasta que deja de funcionar. Y cuando eso sucede, el problema ya no es tecnológico: es estructural.

El futuro puede ser eléctrico, pero el presente todavía necesita técnicos, repuestos y transparencia en la letra chica.

Temas de esta nota